martes, julio 16, 2024

Pareja de personas con discapacidad ofrece el regalo del idioma guaraní para esta Navidad

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  • De las Nieves Domínguez y Enrique Chamorro, traductores de las obras de Augusto Roa Bastos.

  • De las Nieves Domínguez y Enrique Chamorro, traductores de las obras de Augusto Roa Bastos.

Asunción, Paraguay.- De las Nieves Dominguez y Enrique Chamorro están casados hace 15 años, y durante todo ese tiempo, han fortalecido juntos el deseo personal dar valor al «regalo del dulce idioma guaraní, mediante sus traducciones. Ambos, a pesar de ser personas con discapacidad, han traducido varias obras del inmortal Augusto Roa Bastos y otros destacados autores, y hoy día, buscan dar el valor que se merecen esos valiosos patrimonios.

De las Nieves, de 63 años, se moviliza con pocas dificultades desde su silla de ruedas gracias a la ayuda de su marido Enrique, de 56 años, quien también tiene que dar un esfuerzo extra para caminar, ya que una de sus piernas es más larga. Sin embargo, ellos mismos parecen ignorar esas limitaciones, con una sonrisa en sus rostros que fácilmente opaca todo lo que pueda ocurrir alrededor. 

Se conocieron por casualidad mediante el amor que comparten por el idioma guaraní, que para ellos es un «jopoi» (regalo) para todos, cuenta De las Nieves. En el año 1996, como ambos eran profesores de guaraní, empezaron a traducir la obra «El Principito», de Antoine de Saint-Exupéry. Un largo trabajo de dos años fue llevar este libro a la lengua paraguaya, y al tener la intención de publicarlo encontraron muchas dificultades económicas, ya que los derechos sobre una obra internacional como ésta son extremadamente altos.

«Mitami» (Pequeño niño), como se adaptó el título de «El Principito» en guaraní, quedó por esa razón en los cajones en aquel momento, y fue cuando «Los juegos de Carolina y Gaspar», de Agusto Roa Bastos llegó a sus manos. Así, iniciaron esa y otras traducciones de las obras del recordado paraguayo ganador del premio Cervantes. Enrique aclara que en ningún momento la intención fue lucrar, sino que lo hicieron porque es algo «que sabemos y que podemos», resaltó.

Sin embargo, las limitaciones económicas para publicar las obras persistían, y como De las Nieves y Enrique forman parte de un grupo internacional de personas con discapacidad que se comunicaban por Internet, comentaron a toda esa red acerca del proyecto. Afortunadamente, Pedro Zurita, persona no vidente y parte de la red, supo de la noticia y se puso a disposición de ellos para mediar los permisos de autor, ya que conocía a la familia de Saint-Exupéry en Francia.

De esta manera, con la colaboración de una editorial paraguaya, pudieron sacar mil ejemplares de «Mitami», de los cuales diez fueron a Francia. Sin embargo, publicar las obras de Augusto, uno de los paraguayos más grandes que existieron, era su más ferviente deseo. De las Nieves contactó con él y en persona, les concedió el permiso para publicar todas sus obras al guaraní.

En esos momentos, De las Nieves y Enrique iniciaban sus estudios universitarios de licenciatura y posteriormente el masterado en lengua y cultura guaraní, solamente que lo hacían a distancia, a pesar de su deseo de asistir a las clases. Esto no pudo ser posible porque transportarse y moverse en la universidad es extremadamente difícil para las personas con discapacidad, lamentó De las Nieves. Luego de un tiempo y con la ayuda de David Galeano, del Ateneo Paraguayo, ambos se recibieron de Magister en lengua y cultura Guaraní. En ese tiempo, tradujeron obras científicas de Moisés Bertoni, destacó Enrique.

El sueño de publicar las obras de don Augusto seguía intacto, y amigas de De las Nieves comentaron sobre ello la producción de un programa de televisión local que se dedicaba a cumplir sueños. Fácilmente la historia de esta pareja conmovió al público, por lo que recibieron una biblioteca completa de Roa Bastos, diccionarios, computadoras, Internet, y otros equipos para proseguir con el trabajo, además de las congratulaciones del propio Augusto Roa Bastos.  

Transcurrieron tan solo dos meses de esto para que personas malintencionadas ingresaran a su casa mientras que ellos estaban en el interior, y robasen todos estos regalos, menos la biblioteca. Sin embargo, con mucha paciencia y un ánimo inagotable, la pareja consiguió publicar algunas de sus traducciones, con ayuda de organizaciones, entre ellas del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec). 

No obstante, como no tienen hijos y por las propias limitaciones que el contexto impone a las personas con discapacidad, no pueden gestionar la venta de muchos de esos materiales que hasta ahora están en su casa esperando compradores. Su domicilio está ubicado en la avenida Artigas 3269 casi Capitán Lombardo, y los contactos se pueden hacer al 021 290221, 0994 468241, y al correo [email protected]. Parte de los trabajos se pueden ver en la web www.jopoitraducciones.com.py.

«Nuestro capital son nuestras traducciones», expresó don Enrique. La pareja lamentó la falta de motivación al estudio de la lengua guaraní en el país, y dijo que mucho de ello se debe a que no hay materiales de calidad, lo cual lo comprobó ella misma al realizar su carrera universitaria. «El paraguayo lastimosamente no quiere leer, por eso propusimos a las empresas y organizaciones, la campaña Un Libro por Canasta de Navidad», comentó De las Nieves.

El matrimonio Chamorro-Dominguez está dispuesto a recibir a todas aquellas personas que quieran visitarlos en estas fiestas, para conocer más sobre su trabajo y recibir un poco del «jopoi» valioso del Paraguay, que es el dulce idioma guaraní. Así también, esperan que sus compatriotas sepan valorar su trabajo y sus libros, que son grandes patrimonios culturales, y puedan colaborar con ellos para pasar una Navidad y Año Nuevo dignos, como cualquier paraguayo se merece.

 

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