martes, julio 23, 2024

Francisco abrió los ritos de su primera Semana Santa como papa

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El papa Francisco durante la procesión de Domingo de Ramos, ayer. -   Ap Agencia

Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco abrió hoy los ritos de la Semana Santa con la procesión de las palmas, dijo que los cristianos no pueden ser personas tristes, les exhortó a que nadie «les robe la esperanza» y denunció los males que hay en el mundo, pero aseguró que con Cristo se pueden vencer.

Ante más de 250.000 personas que asistieron, según el Vaticano, a los ritos del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro y las calles adyacentes, el papa Bergoglio invitó a los cristianos a llevar la alegría de Cristo a todo el mundo y a no «ilusionarse» con la sed de dinero.

«No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no nace de tener muchas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; con él nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aún cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables y ¡hay tantos!», afirmó.

En la jornada en la que la Iglesia conmemora la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, el papa afirmó que Cristo no entró para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra sino para ser azotado, insultado y ultrajado.

Dijo que Jesús tomó sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, «y lo lavó con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios».

El obispo de Roma aseguró que Jesús en la cruz siente todo el peso del mal y que con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección: «con Cristo todos podemos vencer el mal que hay en nosotros y en el mundo».

Francisco pidió a los fieles que no crean al demonio cuando dice que no se puede hacer nada contra la violencia, la corrupción, la injusticia.

En este día se celebró también la jornada mundial de la juventud a nivel diocesano y que es la antesala de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará del 23 al 28 de julio próximo en Río de Janeiro. Francisco anunció que acudirá a la ciudad brasileña.

Dirigiéndose a los jóvenes, les dijo que ellos traen la alegría de la fe y animan a vivirla con un corazón joven, «incluso a los setenta, ochenta años».

Subrayó que los jóvenes no se avergüenzan de la cruz de Cristo, «más aún, la abrazan porque han comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo y que Dios ha triunfado sobre el mal precisamente con el amor».

«La lleváis para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz», subrayó.

El rito del Domingo de Ramos se celebró en una plaza adornada con olivos centenarios traídos de la sureña región de Puglia y palmas procedentes de Sanremo, en Italia, así como numerosas plantas mediterráneas para evocar a los cinco continentes.

Concluida la misa, el papa recorrió la plaza en el papamóvil entre los presentes. Besó a los niños, descendió del vehículo para saludar a enfermos y se detuvo ante un grupo de latinoamericanos con los que conversó en español.

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