martes, julio 16, 2024

Vettel desobedece al equipo y hay ruptura entre compañeros

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Sebastian Vettel, ¿por qué nos tomas por tontos?

Malasia.- Sebastian Vettel ganó el gran premio de Malasia, aunque su aspecto en el podio era de luto radical. Se impuso a su compañero Mark Webber, que era el íder de la carrera y que le hubiera abofeteado a tenor de la expresión de su rostro si no hubiese cámaras delante. «El equipo tomó una decisión y Sebastian tomó otra». Vettel desobedeció a Red Bull, según Webber. Atmósfera cargada en el equipo campeón, que no pudo disfrutar del doblete, sino todo lo contrario. Alonso abandonó la carrera en la segunda vuelta con el alerón roto.

La tarde le duró una vuelta a Fernando Alonso. En su circuito idílico, allí donde ha levantado buena parte de su potente palmarés, sufrió uno de los mayores chascos. Apenas se inició la carrera él ya estaba fuera. Salió muy bien como es costumbre en el Ferrari. En el duelo con Massa, ganó Alonso, quien se colocó segundo soplando aire en la nuca de Vettel.

Alonso, que desde hace tiempo concede una importancia crucial a la primera vuelta de cada gran premio, exprimió sus ganas y en su afán por presionar a Vettel tocó su Red Bull llegando desde atrás. Fue un suspiro, un leve roce apenas perceptible, pero su Ferrari quedó dañado. El alerón delantero se descolgó ligeramente por la parte izquierda.

Alonso intentó seguir y ni Ferrari ni él decidieron entrar en el garaje a cambiar la pieza al concluir la primera vuelta. Y justo en la recta de meta, cuando trataba de defenderse de Webber, reventó el alerón y el español terminó en la grava. KO en Malasia.

La carrera se jugó en los garajes con sucesivas entradas a buscar neumáticos frescos. Le salió bien la jugada a los dos equipos que más torturan las gomas, Red Bull y Mercedes. El asunto se ordenó así: Webber, Vettel, Hamilton y Rosberg. Y ahí entraron las órdenes de equipo. Rosberg tenía más ritmo que Hamilton, pero la dirección de Mercedes lo frenó. Y Vettel tenía más velocidad que Webber, pero Red Bull no le dio permismo en apariencia para adelantar al líder.

A Vettel le pudieron las ganas y arriesgó de lo lindo. Los dos pilotos, compañeros que no amigos, casi chocan contra el muro de final de recta antes de que el alemán diese carpetazo al asunto. Superó a Webber, ganó la carrera y provocó un cisma en Red Bull. Nada nuevo. La Fórmula 1 es así: el primer rival siempre es el compañero de equipo.

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