viernes, julio 19, 2024

Justo campeón: Nacional corona soñada campaña

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El Nacional coronó este lunes una magnífica campaña casi sin tropiezos y terminó festejando en el Defensores del Chaco el título del torneo Apertura 2013 «Osvaldo Domínguez Dibb» tras vencer 3-1 A General Díaz y, con 48 puntos, hacerse inalcanzable en la tabla, cuando aún faltan 12 puntos por jugar en el campeonato y sus rivales ya no lo pueden alcanzar. Y la Academia lo hizo con honores, en una tarde de gloria. Salud, campeón.


 

No hay quien lo pare, decíamos fecha tras fecha, partido tras partido que Nacional venía superando rivales, superando obstáculos. Hoy eso ya quedó en el pasado. Hoy la frase definitiva es «nadie lo pudo parar». Y no; Nacional es el justo e indiscutible campeón. Sumó la novena estrella de su historia y la tercera con el joven presidente Robert Harrison, quien ya regaló a su sufrido público albo el Clausura 2009 y el Apertura 2011.

La gran virtud de este Nacional fue su versatilidad gracias a la cabeza de su entrenador, Gustavo Morínigo, quien pensó cada partido y supo diferenciar a los rivales, minimizar sus virtudes y encontrar debilidades, para doblegarlos. Cómo olvidar los partidos ganados ante Libertad, Cerro y Olimpia, algunos goleando. Y sorprendiendo. Sorprendiendo a periodistas, jugadores y directores técnicos rivales, muchos distinguidos, dejándolos sin respuesta. A cuestas, el exjugador ya tenía un vicecampeonato (Clausura 2012) y ser elegido por sus colegas y periodistas como el mejor DT de ese torneo. Era el momento de consagrarse. Y lo hizo.

En cuanto al equipo, Nacional tuvo virtudes desde su arco hasta arriba. En este plantel, dejar de mencionar a alguno sería injusto, ya que cada uno de ellos tuvo su momento y fue destacándose. Cada uno de ellos fue un grano de arena que terminó formando una sólida edificación, pieza por pieza.

Tenemos que decir que hoy la víctima fue General Díaz, el equipo tricolor venció 3-1 al benjamín de la categoría. Los goles fueron de Ricardo Tom Ortiz, Marcos Melgarejo y Ramón Cardozo. Pero este título no lo ganó ahora, la gloria la construyó juego a juego. En este feriado, la Academia simplemente terminó con el dulce camino que emprendió justamente en Sajonia, en la primera fecha, ante Carapeguá, dando vuelta un partido que le inició desfavorable y que lo ganó desde el banco, con el ingreso de Julián Benítez. ¿Se acuerda? 4-3 para arrancar un campeonato que fue suyo y que, desde la sexta fecha, miró siempre desde arriba a los rivales.

En toda su campaña tropezó solamente dos veces. La primera, al inicio del campeonato, en la fecha 2, ante Cerro de Franco; y la segunda, muy cerca de su casa, en la Olla, la fecha pasada, ante Luqueño. Pero esta derrota no iba a hacer tambalear a un equipo que se hizo inalcanzable para cualquiera de sus escoltas. Sí, Nacional jugó este lunes su 18º partido, ganando 15 de ellos, y empatando uno. Terrible. Incluso, se superó a sí mismo, superó la magnífica campaña que lo coronó en 2011, con 47 puntos. Hoy ya tiene 48, uno más, y, ganando los cuatro partidos que quedan, podría llegar a 60. Tremendo.

NO FUE EL MEJOR INICIO. Pero Nacional no arrancó bien. Tal vez los nervios, tal vez el agotamiento que implica mantenerse como puntero tantas fechas y saber que hoy se podía terminar con tanto placer, pero a la vez sufrimiento agotador. De hecho, al minuto de juego, la defensa estuvo mal parada y General Díaz tuvo un centro en los pies de Ávalos que Cano no pudo conectar. Llegaba el rival.

LA EXPERIENCIA DEL TOM. La Academia se despertó y salió a atacar, pero las Águilas se encerraron bien y el Trico tuvo que trabajar para romper el cerrojo. Y sobre 10 minutos, Marcos Melgarejo lo consiguió. En una jugada fantástica hizo una de campeón y logró desacomodar a la defensa y dejar solo a Ricardo Tom Ortiz. Melgarejo sacó un pase cruzando el área y Tom recibió el balón manejando la situación con serenidad. Tras un enganche, quedó solo y definió con una experiencia única. Era el 1-0 y arrancaba el festejo.

Y cómo no iba definir con esa serenidad, si con sus 29 años arrastra 243 partidos en Primera, 14 de ellos con Nacional. Es el segundo tanto en esta campaña tricolor, el número 30 en su carrera.

MELGAREJO Y SU PREMIO. El segundo tanto llegó tan solo cuatro minutos después. César Cáceres Cañete recibió el balón tras un despeje, lo bajó y zafó de dos rivales, para ceder a Melgarejo el balón. El volante quedó solo ante Mario Santilli y lo eludió para definir con el arco en blanco y poner el 2-0. Con 26 años, 184 partidos en Primera, 177 de ellos con la Academia, llegó a su gol número 35, todos y cada uno de ellos con el campeón. Ídolo tricolor.

Parecía que venía la máquina nacionalófila para golear, pero el rival se jugó el todo por el todo, mostrándose como digno contrincante. Gabriel Ávalos no pudo conectar un centro desde la izquierda y las Águilas se perdieron el descuento.

Nacional comenzó a tranquilizar el juego y mantener el balón lejos de los pies de los rivales. General Díaz presionaba y por momentos, si bien no hubo llegadas claras a los arcos, el juego fue dinámico. Un potente disparo de Ávalos que pasó cerca del arco de Villar fue lo último del primer tiempo.

SUSTO. La segunda etapa arrancó con General Díaz yendo con todo para adelante, con el objetivo de aguar la fiesta preparada en Sajonia. Y Ávalos buscó otro remate que se elevó demasiado. Era lo mejor en el equipo militar. Otro cabezazo de Jorge Cáceres pegó en el travesaño siendo lo más claro. Y hubo premio. El árbitro pitó penal para General y Alfredo Cano definió bien y descontó a los 57’. Nacional debía despertarse.

Humberto García apostó por Daniel Ferreira para ver si podía llegar al empate ante un rival al que ya le costaba mantener la ventaja. El conjunto luqueño ya era dueño de la pelota y las acciones, y Cano casi llegó al empate.

LECTURA CORRECTA, ÚNICA. Nuevamente Gustavo Morínigo, como en todo el campeonato, hizo el cambio indicado, movió la pieza correcta. Llamó a Ramón Tacuarita Cardozo y este respondió. ¡Y cómo respondió! El delantero de área, en un sector en el que sabe, vio cómo la pelota le quedaba para el pecho, pero en una zona donde un enjambre de pirañas lo iban a acabar si pensaba en parar el balón. Antes de que caiga, definió como los dioses, con una chilena única, para convertir un golazo. A los 80’ Nacional volvió a sentirse campeón y había que defender la ventaja.

Marcos Miers sustituyó a Julián Benítez con el objetivo de tener la pelota. El rival dio pelea, dio lucha, pero cuando un grupo tan unido, con humildad, se siente en el cielo, casi tocando la gloria, Dios le da un estirón de ayuda y es difícil bajarlo.

UNA MANITO. Y eso pasó, el Barba reconoció cada agradecimiento en cada gol tricolor y dio ese último estironcito que necesitaba la Academia, que hoy festeja su novena estrella, que hoy vuelve a tocar la gloria y se agiganta en un estadio con historia de guerra, en aquella guerra en la que su ídolo no pudo pelear, pero ayudó mostrando su talento en el fútbol, recolectando fondos para los que en ese momento defendieron a la patria.

Hablamos de Arsenio Erico, el máximo jugador de la historia del fútbol paraguayo. Y como este joven periodista no lo vio jugar, puede hablar solamente de lo que dice la historia. Esa misma historia en la que hoy Nacional escribió un párrafo.

Y en esa misma historia, Nacional supo darle su lugar. Ese estadio, el Arsenio Erico, la Visera, está siendo remodelado, hasta con lumínica de nivel, para acoger a esos hinchas que sin dudas son partícipes de la gloria que hoy la ganó a base de fútbol, y buen fútbol.

Feliz novena estrella, Nacional Querido.

 

Fuente: Ultima Hora

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