Cementerio de chatarras: Corralones están llenos de vehículos abandonados

Solo en cuatro lugares hay más de 2.500 chatarras en Asunción y alrededores, algunas olvidadas desde el 2008. Elevadas multas hacen que dueños de motos y autos opten por no retirar nunca sus rodados.

Los corralones, tanto municipales como gubernamentales fueron construidos con un propósito: retención provisoria de vehículos de personas infractoras de las leyes de tránsito. Es así, que ordenanzas y reglamentos centrales, solo contemplan detenciones de hasta tres meses.

 

Sin embargo, en los últimos años, estos depósitos se han convertido en verdaderos cementerios de chatarras.

Motos, autos, camionetas y vetustos colectivos forman parte de la jungla de chatarras que saturan los corralones de la Municipalidad de Asunción, Dinatrán, la Policía Caminera y la Setama.

Entre todos estos sitios, acumulan a más de 2.500 rodados, siendo los biciclos los de mayor presencia.

Según informó la directora de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) de Asunción, María Ramona Rodas, en las distintas bases y cuarteles, solo en motocicletas se supera la barrera de los 1.000. Vehículos, alrededor de 50.

La Dinatrán, ante la falta de espacio, optó por convertir un pasillo administrativo en corralón. En ese sitio, se acumulan unas 100 motos.

Por su parte, la Caminera informó que solo en Central están abandonados unos 1.300 biciclos y unos 40 automóviles. En el interior, se suman otros 400 rodados de dos ruedas. Mientras que en la Setama, «guardan reclusión» unos 150 ómnibus.

Según los datos, hay máquinas reposando en los corralones, desde el 2008 y 2009. En muchos casos, estas chatarras se convierten hasta en criaderos de mosquitos. En ese sentido, en los corralones de la Comuna una cuadrilla especial debe realizar una fumigación cada tres semanas.

Motivos. A la hora de conocer los motivos, la causa siempre es la misma: como las sanciones son muy elevadas, los propietarios de vehículos optan directamente por dejar sus vehículos y comprar uno nuevo, sobre todo los motociclistas.

Las sanciones más normales, suelen ser por carencia de registro y alcotest positivo. Ambas multan sobrepasan los G. 1.200.000.

«La gente hoy retira sus motos pagando G. 200.000 o G. 300.000. Entonces se le hace una multa por G. 1.200.000 por alcotest, además tampoco tenía registro ni casco. Y ya no quieren venir a retirar. Le sale más barato comprarse una moto nueva», refirió Silvio Ruiz Díaz, jefe de la Caminera.

Si bien se analiza la reducción de multas para algunas infracciones, tanto Ruiz Díaz como Rodas coinciden en que una solución sería la creación de una norma que permita el remate de estos rodados, si es que pasado un tiempo determinado no se paga la multa.

Fuente; Ultima Hora