El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza sus proyecciones de expansión económica para Paraguay y fijó en 4,5 % la estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el presente año. La cifra cobra relevancia no solo por la magnitud del ajuste, sino por el contraste que supone respecto al contexto geográfico inmediato: según los números del organismo multilateral, la economía paraguaya se expandirá al doble del ritmo promedio previsto para América Latina. Hacia 2027, la entidad prevé que el dinamismo mantenga una velocidad del 4 % anual. La cuestión de fondo, sin embargo, no pasa únicamente por celebrar el indicador, sino por analizar de qué manera este impulso macroeconómico se traslada a la economía real del ciudadano de a pie.
Un rendimiento que duplica la tendencia en la región
El reporte del FMI sitúa a Paraguay en una posición de ventaja relativa frente al desempeño de los países vecinos. Mientras la región enfrenta un panorama de desaceleración condicionado por condiciones financieras estrictas y menor demanda externa, la actividad local sostiene un tramo de expansión respaldado por la recuperación de sectores clave y el dinamismo interno. La previsión del 4,5 % implica una aceleración respecto a los cálculos previos y deja al país en el pelotón de cabeza de Sudamérica en términos de crecimiento porcentual.
Para el horizonte de medio plazo, el organismo internacional proyecta una trayectoria de convergencia hacia un ritmo del 4 % para el año 2027. Esta cifra sugiere que, según la visión del FMI, los fundamentos macroeconómicos del país conservan una base de sustentación firme para resistir shocks de ciclo corto, permitiendo un flujo de actividad sostenido durante los próximos años.
Vientos de frente en el plano internacional
Las perspectivas favorables para la economía paraguaya se dan en un escenario internacional complejo, caracterizado por la incertidumbre política y la persistencia de tensiones comerciales entre las principales potencias globales. Estas fricciones externas representan un factor de riesgo para las economías abiertas y dependientes de la exportación de materias primas, dado su impacto directo sobre los precios de los bienes de consumo y la cotización de las divisas.
El organismo internacional mejoró su estimación para la economía paraguaya, que crecería el doble del promedio regional durante este año. Para 2027, prevé una expansión del 4 %, en un escenario internacional marcado por la incertidumbre y las tensiones comerciales.
En este marco, los desafíos para la política económica local pasan por consolidar la estabilidad de precios, gestionar la volatilidad del tipo de cambio y garantizar que el rendimiento del PIB genere condiciones propicias para el crédito y el empleo formal. El margen para capitalizar este diferencial de crecimiento respecto a la región dependerá en buena medida de la capacidad institucional para absorber los embates de la coyuntura externa sin deteriorar las cuentas públicas.
