Las intensas precipitaciones registradas en los últimos días sobre la cuenca incremental, el embalse de la hidroeléctrica Itaipú y la cuenca del río Yguazú provocaron un sensible aumento en el caudal del río Paraná. Según el reporte oficial del Boletín Hidrológico emitido a las 11:00, el nivel del cauce alcanzó los 120,99 metros en la Estación Hidrométrica del Puente de la Amistad. La cifra sitúa a la región en un escenario de inundación moderada, aunque el margen frente a una eventual crecida severa plantea interrogantes sobre la gestión del riesgo y la preparación urbana a largo plazo en el departamento de Alto Paraná.
Efectos inmediatos en zonas vulnerables
La cota registrada comenzó a impactar de manera directa en los sectores históricamente expuestos a las variaciones del río. Los puntos con mayor afectación corresponden a los barrios San Rafael y Remansito, en Ciudad del Este, además del Puerto Tres Fronteras, en el municipio de Presidente Franco. En la zona de acceso a la escuela del barrio San Rafael, el agua alcanzó una marca de 121,60 metros, mientras que en Tres Fronteras la cota llegó a los 122,20 metros.
Ante esta coyuntura, la Asesoría de Responsabilidad Social de Itaipú, en el margen paraguayo, y los equipos de Defensa Civil, en el lado brasileño, activaron esquemas de asistencia para garantizar la seguridad de las familias asentadas en las zonas ribereñas. La precisión técnica de los informes oficiales indica que el umbral de inundación severa se ubica en los 129,00 metros. Si bien la distancia actual respecto a ese nivel crítico es de ocho metros, la persistencia de las lluvias mantiene bajo observación constante las proyecciones de caudal para los próximos días.
Operación técnica de la represa y antecedentes históricos
Para administrar el excedente hídrico, la central hidroeléctrica procedió a la apertura de un segundo canal de su vertedero desde el pasado martes. Esta maniobra responde a los protocolos operativos de la entidad para regular la presión sobre el embalse y evacuar el volumen necesario de agua sin comprometer la infraestructura técnica ni la seguridad aguas abajo.
“Las mayores crecidas históricas registradas en esta zona ocurrieron en 1992, 1983 y 2014, siendo la de 2014 la subida más alta, con 124,98 metros. Cada uno de estos eventos dejó experiencias y aprendizajes importantes que contribuyeron a perfeccionar el monitoreo, la planificación y la actuación de los equipos de Itaipú”, señaló el ingeniero Paulo Zanelli Jr., coordinador de la Comisión Especial de Crecidas de la entidad.
El comportamiento histórico demuestra que la infraestructura de control hidroeléctrico cumple una función amortiguadora crucial, aunque no absoluta. Si bien el embalse de Itaipú permite laminar los picos de las riadas y atenuar el golpe sobre las poblaciones ribereñas, la recurrencia de estos fenómenos hidrológicos expone la asignatura pendiente de los municipios esteños: la consolidación de planes de ordenamiento territorial que eviten la reocupación de las franjas de inundación natural del río.
Perspectivas para los próximos días
Las estimaciones técnicas indicaban para la jornada de ayer un techo previsible de 121,68 metros, mientras que para este jueves se proyecta una cota cercana a los 121,59 metros. La meseta en los niveles sugiere un comportamiento controlado a corto plazo, condicionado a que no se registren nuevos eventos pluviométricos de gran magnitud en la cuenca superior.
La gestión de las crecidas del Paraná no solo mide la capacidad técnica de respuesta de Itaipú para regular caudales en tiempo real, sino también la efectividad de las políticas públicas locales para mitigar el impacto socioeconómico sobre los pobladores más vulnerables. El verdadero desafío no radica únicamente en monitorear cuántos centímetros sube el río, sino en responder por qué, tras décadas de eventos similares registrados en las estadísticas, la vulnerabilidad social en las riberas sigue siendo la misma cada vez que se abren las compuertas.
