La carne bovina paraguaya procesada bajo la certificación kosher consolida una posición de peso en el mercado de Israel, con proyecciones de volumen de envío que oscilan entre 40.000 y 55.000 toneladas y una cotización de referencia que ronda los 9.000 dólares por tonelada. Más allá de la cifra puntual, el fenómeno plantea una interrogante central para la economía nacional: hasta qué punto el sector ganadero y la industria frigorífica local están preparados para sostener y rentabilizar mercados de alto estándar normativo y elevado valor unitario.
Calidad, precio y exigencia técnica
El rendimiento del producto local en el mercado israelí responde a una combinación de factores operativos y comerciales. Según explicó Federico Maisonnave, directivo de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC), la demanda sostiene un ritmo de crecimiento constante debido a la competitividad de los valores y a los estándares del producto ofertado.
“Todos los años están comprando más carne en Paraguay, tanto por precio como por calidad”
El mercado kosher no solo implica la venta del commoditie, sino el cumplimiento estricto de protocolos religiosos y sanitarios supervisados en los propios establecimientos frigoríficos. La permanencia de un valor promedio de 9.000 dólares por tonelada sitúa a este segmento en un nivel de remuneración superior al de otros destinos convencionales de la carne paraguaya, lo que impacta directamente en el ingreso de divisas para el país y en la cadena de valor ganadera.
Las implicancias para la economía real
Para el productor local y la economía en general, el fortalecimiento de este nicho de exportación significa una mayor previsibilidad en la demanda y una diversificación clave frente a la volatilidad de los precios internacionales. La capacidad de ingresar a mercados con exigencias rituales y sanitarias complejas demuestra la madurez del hato bovino y del sistema de control ganadero, aunque también expone la necesidad de mantener la transparencia y la competitividad en toda la cadena de formación de precios entre la industria y el campo.
El desafío para el sector radicará en consolidar estos volúmenes sin descuidar el equilibrio de la oferta interna ni la apertura de nuevos destinos de similar valor. ¿Logrará el Paraguay transformar estos picos de exportación en una política de comercio exterior estable y predecible a largo plazo?
