En un lapso de dos años, Paraguay registró un incremento exponencial en su red de protección infantil, al pasar de 70 a más de 1.000 familias acogedoras. La modalidad busca evitar la institucionalización prolongada de niños que deben ser apartados de sus hogares de origen debido a situaciones críticas de violencia, abuso u otras vulneraciones graves de sus derechos.
El sistema de acogimiento familiar funciona como una medida transitoria de protección estatal. Consiste en integrar de manera temporal a los menores en un núcleo familiar alternativo mientras las autoridades judiciales y de niñez definen la resolución legal de cada caso, ya sea la reinserción en su entorno biológico o la derivación hacia un proceso de adopción.
Protección temporal y alternativa a los hogares de tránsito
A diferencia de la adopción, el acogimiento no implica un vínculo legal permanente ni la pérdida de la patria potestad de los padres biológicos de forma inmediata. Según la estructura del programa, las familias receptoras brindan cuidado, vivienda y contención afectiva durante el tiempo que demanden las evaluaciones interdisciplinarias del Estado.
El aumento en el número de hogares adheridos representa un avance en la cobertura de protección social, reduciendo la dependencia de los albergues institucionales. Esta ampliación permite que más niños permanezcan en un entorno familiar formalmente evaluado mientras se resuelven las causas judiciales que motivaron su separación del hogar original.
