El proyecto tecnológico Iguazú AI City, impulsado por la firma Araico Corporation en el departamento de Alto Paraná, contempla el uso de 350.000 litros de agua por día (equivalentes a 350 metros cúbicos diarios) para la refrigeración de sus servidores. El volumen proyectado reaviva el debate sobre el impacto ambiental de los grandes centros de datos en Paraguay, al plantear una presión directa sobre las cuencas de los ríos Monday y Acaray, dos recursos hídricos que ya registran un uso intensivo por actividades humanas y productivas.
Perforación de pozos e impacto hídrico
El plan contempla la perforación de 20 pozos artesianos dentro de un predio de 87 hectáreas, ubicado a unos 2,5 kilómetros del centro urbano de Yguazú. De acuerdo con la documentación ambiental presentada ante el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) y revelada por una investigación de Consenso, la extracción de agua subterránea se destinará al sistema de enfriamiento de los equipos encargados de procesar volúmenes masivos de datos para inteligencia artificial.
El principal punto de análisis técnico y ambiental radica en la fragilidad del entorno de emplazamiento. Las fuentes oficiales citadas en la investigación advierten que el predio se encuentra en el límite de las cuencas del Monday y el Acaray, áreas que ya experimentan una elevada presión hídrica. La documentación aprobada contempla la extracción del recurso, pero no especifica la profundidad requerida para las perforaciones ni los puntos exactos donde se captará el agua, un dato clave para evaluar el comportamiento de las napas subterráneas a mediano y largo plazo.
Escala financiera y consumo energético
En el ámbito económico, la propuesta alcanza dimensiones significativas. Según declaraciones del empresario Alejandro Zuccolillo, el emprendimiento prevé una inversión total de USD 12.000 millones proyectada para los primeros tres años de ejecución. El objetivo central de la firma es transformar el excedente de energía eléctrica del país en capacidad de cómputo para el mercado de inteligencia artificial a escala regional.
En su fase inicial, la infraestructura operará con una capacidad instalada de 6 megavatios (MW), aunque el desarrollo completo del complejo demandará una infraestructura energética sensiblemente mayor. La magnitud del plan ubica a esta iniciativa entre los anuncios de inversión privada más elevados del sector tecnológico en el país, lo que exige evaluar no solo los montos financieros, sino la disponibilidad de servicios e insumos básicos requeridos para su operación continua.
El trasfondo regulatorio y la licencia ambiental
Respecto a la cobertura legal y ambiental, el informe detalla que el MADES otorgó la licencia ambiental en febrero de 2026. La descripción oficial del proyecto presentada para el trámite abarca la edificación de tinglados industriales cerrados, la construcción de una subestación eléctrica y la colocación de bases para contenedores y transformadores, especificando su finalidad como centro de procesamiento de datos.
El caso de Yguazú expone el dilema entre la atracción de inversiones de gran escala y la sostenibilidad de los recursos naturales. La conversión de energía e infraestructura hídrica en capacidad de cómputo plantea interrogantes sobre la capacidad de fiscalización de los organismos del Estado ante emprendimientos que consumen volúmenes masivos de agua y energía en territorios con tensiones ambientales preexistentes.
