La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) dio un paso al frente en el complejo escenario financiero generado por la intervención de ueno bank. La institución reguladora solicitó formalmente al Banco Central del Paraguay (BCP) la priorización en el cobro de sus depósitos y confirmó que presentará una denuncia penal ante el Ministerio Público contra directivos, funcionarios y cualquier persona que resulte responsable de la gestión de los recursos públicos atrapados en la entidad bancaria.
La puja por los recursos públicos y la vía penal
El reclamo de la Conatel no es menor ni aislado. El ente regulador busca resguardar activos institucionales que fueron colocados en ueno bank a través de un mecanismo de concurso de ofertas de tasas de interés, un procedimiento estándar en la administración pública para rentabilizar temporalmente los excedentes de caja. Sin embargo, con la entidad financiera sometida a un proceso de resolución por parte del BCP, el destino de ese dinero pasó a ser una incógnita presupuestaria que la Conatel intenta despejar con urgencia.
Más allá del reclamo administrativo ante la banca matriz, la decisión de llevar el caso a la justicia ordinaria marca un endurecimiento en la postura institucional. La denuncia que se formalizará ante la Fiscalía busca indagar específicamente la colocación, administración y destino final de esos fondos. El Ministerio Público deberá determinar si el deterioro financiero de la entidad responde a una mala gestión crediticia, a un riesgo sistémico no advertido o si existieron conductas punibles por parte de la alta gerencia y los administradores del banco.
El trasfondo de la liquidez estatal en riesgo
El caso de la Conatel expone una problemática de fondo que trasciende a una sola institución: la exposición de los fondos del Estado en el sistema financiero privado. Cuando una entidad descentralizada liquida sus activos en el mercado bancario para financiar su operatividad y sus metas presupuestarias, la solidez del depositario deja de ser un asunto puramente privado para convertirse en un tema de interés público.
Según detalló la propia institución, la acción legal busca salvaguardar los recursos destinados al cumplimiento de sus obligaciones legales y programas operativos. El pronunciamiento se suma al de otras instituciones públicas que también mantienen recursos comprometidos en el mismo banco, lo que anticipa un debate más profundo sobre los criterios de prudencia financiera y la fiscalización del destino de los depósitos estatales en el sistema bancario nacional.
