A pocos días de las elecciones municipales, el Congreso Nacional experimenta una marcada desaceleración en su ritmo de trabajo. Los legisladores de ambas cámaras priorizan el proselitismo en sus respectivos departamentos, postergando el tratamiento de diversos proyectos de ley para instalarse en sus bases partidarias y apuntalar las candidaturas locales.
En la Cámara de Senadores, la plenaria optó por adelantar su sesión ordinaria con el fin de liberar los días previos a los comicios. Esta modificación en el calendario habitual de la cámara alta busca facilitar el traslado de los parlamentarios al interior del país, donde ejercen como operadores políticos clave para los candidatos de sus respectivos sectores.
Diputados sin cuórum y proyectos postergados
La situación en la Cámara de Diputados fue similar, aunque con un desenlace que dejó temas pendientes en el tintero. Los diputados ni siquiera lograron culminar su sesión programada, dejando sin debatir varios puntos del orden del día debido a la falta de cuórum, una constante cuando se aproximan contiendas electorales.
Este escenario evidencia cómo la agenda política de los partidos mayoritarios termina subordinando la actividad legislativa del Estado. Con la atención dispersa en la logística electoral y las reuniones de campaña, el estudio de normativas de interés general queda relegado a un segundo plano hasta que finalice el proceso de votación y se definan las nuevas autoridades municipales.
