El Ministerio Público imputó al intendente de Luque, Carlos Echeverría, por la presunta comisión del hecho punible de desacato a una orden judicial. El trasfondo del caso expone no solo la resistencia de las autoridades locales a rendir cuentas sobre el patrimonio público, sino también sospechas de manipulación de documentos oficiales dentro de la propia estructura municipal.
La imputación fiscal surge luego de que el jefe comunal ignorara de manera sistemática una sentencia judicial que obligaba a la Municipalidad de Luque a proveer información pública y entregar documentos relativos a la venta directa de un inmueble de propiedad municipal. Este nuevo frente judicial para el administrador luqueño vuelve a poner bajo la lupa la gestión de los bienes comunes y el cumplimiento de las normativas de transparencia.
La doble resolución y los 100 millones de diferencia
El proceso penal no se limita únicamente a la desobediencia de los mandatos judiciales. La investigación fiscal sacó a la luz una grave irregularidad administrativa: la existencia de dos resoluciones municipales identificadas con el mismo número y con idéntico contenido, pero con una discrepancia sustancial en la variable más sensible para las arcas públicas: el precio del inmueble.
Según los datos de la causa, los documentos presentan una diferencia de G. 100.000.000 en el monto consignado por la venta directa del terreno. Esta duplicidad documental, lejos de parecer un mero error de tipeo o un descuido burocrático, apunta a una presunta maniobra de alteración de registros que la Fiscalía deberá esclarecer en el transcurso de la etapa preparatoria.
Transparencia bajo sospecha
La negativa a entregar información pública suele ser el síntoma más evidente de una gestión que prefiere manejarse en las sombras. Cuando un intendente decide asumir el riesgo de una imputación penal por desacato antes que mostrar los papeles de una transacción inmobiliaria, la ciudadanía tiene el derecho y la obligación de preguntarse qué se intenta ocultar.
La venta de tierras municipales mediante la modalidad directa siempre requiere un control riguroso, ya que se trata de la enajenación de activos que pertenecen a todos los contribuyentes del municipio. La aparición de dos documentos idénticos con precios distintos desvirtúa cualquier presunción de legalidad en el trámite y obliga a las instituciones de control a auditar a fondo los procedimientos internos de la comuna luqueña.
