Con una inversión de 6,25 millones de dólares, la apertura de una oficina regional y un asesor antiterrorista permanente, Washington amplía su influencia en el país mientras plantea interrogantes sobre el alcance real del control nacional.
Washington eligió a Asunción para desplegar la agencia INL y coordinar la lucha contra el crimen organizado y el lavado de dinero en la región, en un fuerte gesto político de respaldo y control estratégico.