La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) anunció la activación de su Protocolo de Apoyo en Emergencias ante los pronósticos de tormentas severas para los próximos días. El plan contempla el despliegue de recursos humanos y logísticos adicionales según la gravedad de los daños, un mecanismo que busca acelerar la reposición del servicio eléctrico en momentos donde la infraestructura del país suele mostrar su mayor vulnerabilidad.
La pregunta de fondo ante este despliegue no es si la institución cuenta con un flujograma de crisis, sino si la capacidad operativa declarada será suficiente para contener el histórico impacto de los temporales en el área metropolitana. Año tras año, el inicio de la temporada de lluvias pone a prueba la resistencia de las redes de distribución, dejando en evidencia que la inversión en infraestructura todavía corre por detrás de las necesidades de la demanda y de la violencia del clima paraguayo.
Los tres niveles de alerta y el despliegue en zonas críticas
El protocolo de la empresa estatal define tres niveles de contingencia de acuerdo con la severidad del reporte de la Dirección de Meteorología y los daños que se vayan registrando en el tendido eléctrico:
- Código Amarillo: Movilización de 20 cuadrillas adicionales para reforzar las tareas preventivas y de reclamos menores.
- Código Naranja: Despliegue de 30 cuadrillas adicionales en los puntos de mayor afectación.
- Código Rojo: Activación ante cortes masivos y daños severos, lo que implica la salida al terreno de 40 cuadrillas adicionales o más.
Según informó la institución, en caso de llegar al escenario de Código Rojo, los equipos extraordinarios se concentrarán principalmente en las zonas consideradas críticas, con especial foco en Asunción y el departamento Central, que concentran la mayor densidad de usuarios y, por ende, el mayor volumen de reclamos simultáneos. Estas cuadrillas cuentan con preparación logística para operar de forma autónoma, buscando no saturar los canales de coordinación habituales que ya se encuentran en estado de prevención.
El orden de prioridades: ¿por qué tarda en volver la luz a tu casa?
Uno de los puntos de fricción constante entre la ANDE y la ciudadanía es el tiempo de espera para la resolución de los reclamos particulares. El protocolo de la institución establece una jerarquía clara de intervención que explica, en gran medida, este desfasaje temporal. La prioridad uno se asigna a las líneas de transmisión y a los alimentadores de media tensión, una decisión técnica lógica si se considera que su reparación devuelve el suministro a la mayor cantidad de usuarios de una sola vez.
En segundo término, el plan prioriza la alimentación de hospitales y otros servicios esenciales del Estado, coordinando recursos para asegurar que la salud y la seguridad pública no queden desabastecidas. Recién en la última etapa de la cadena de atención se encuentran los reclamos domiciliarios individuales y las fallas en líneas de baja tensión, tales como transformadores locales averiados o ramas caídas sobre el tendido vecinal. Esto significa que, en un escenario de desastre multizonal, el usuario residencial urbano debe asumir que la solución a su problema particular será la última en la lista de tareas.
Medidas de prevención y seguridad ciudadana
Más allá de la respuesta técnica, la ANDE emitió una serie de recomendaciones para mitigar los daños materiales y personales durante el desarrollo de los temporales. Entre las sugerencias principales se destaca la necesidad de desenchufar los electrodomésticos y equipos electrónicos sensibles. Los picos de tensión, asociados comúnmente a las descargas atmosféricas, representan una de las principales causas de quema de equipos en los hogares, un costo que el usuario termina absorbiendo de su propio bolsillo.
Asimismo, la entidad estatal recordó la peligrosidad extrema de interactuar con cables sueltos o caídos en la vía pública. Bajo cualquier circunstancia, todo conductor desprendido debe ser considerado como energizado. La recomendación oficial es mantener la distancia, evitar cualquier tipo de contacto físico y reportar de inmediato la situación a los canales de comunicación de la prestataria para la intervención del personal especializado.
