La Municipalidad de Asunción alista un plan de contingencia presupuestado en cerca de G. 17.000 millones para hacer frente al avance sostenido del río Paraguay, cuyas aguas amenazan con desplazar a unas 15.000 personas en la capital debido a los eventos climáticos asociados al fenómeno El Niño. Las primeras viviendas de los sectores bajos ya empiezan a sentir el embate hídrico, reactivando un ciclo de vulnerabilidad social y costo fiscal que se repite periódicamente en la ciudad sin que hasta hoy se hayan consolidado soluciones estructurales definitivas.
En la estación de la bahía de Asunción, la marca superó los 2,5 metros de altura. No obstante, las autoridades municipales precisaron que el protocolo formal de emergencia entrará en ejecución una vez que el nivel hídrico alcance la cota de los 3,5 metros. A partir de esa marca, la evacuación y el traslado de familias a refugios temporales pasarán a ser la prioridad operativa de las dependencias locales.
Logística de asistencia y albergues temporales
El plan trazado por la comuna capitalina contempla la identificación y habilitación de espacios acondicionados para albergues provisorios. La estrategia busca que las familias desplazadas de las zonas de riesgo permanezcan en predios relativamente cercanos a sus barrios de origen, con el propósito de mitigar el impacto social que conlleva el desarraigo de sus actividades cotidianas y la custodia de sus pertenencias.
Los recursos financieros previstos se destinarán principalmente a la adquisición y distribución de materiales de construcción ligera para la erección de viviendas de emergencia, así como a la provisión de víveres e insumos básicos de subsistencia. La logística operativa requiere de la coordinación de la capital con el Gobierno central para sostener la asistencia durante las semanas o meses que dure la riada.
Articulación institucional y zonas críticas
La respuesta ante el evento climático se articulará de forma conjunta entre la Municipalidad de Asunción, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas. El personal militar y los equipos de la SEN participarán de manera directa en el transporte, el montaje de las estructuras provisorias y el apoyo logístico en las áreas anegadas.
Las proyecciones oficiales estiman que las primeras evacuaciones directas afectarán de forma inminente a unas 300 familias afincadas en las franjas de los Bañados, el barrio Ricardo Brugada (Chacarita) y sectores vulnerables de la zona de Tablada. Sin embargo, el impacto socioeconómico ampliado del fenómeno meteorológico sobre la infraestructura y los servicios capitalinos podría alcanzar a la totalidad de las 15.000 personas presupuestadas dentro del plan operativo.
La recurrencia de las crecidas vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta institucional frente a la contingencia. Mientras el nivel del cauce fluvial mantiene su tendencia ascendente, la organización de los recursos presupuestarios y la efectividad del trabajo interinstitucional determinarán el alcance real de la cobertura preventiva a los pobladores de las zonas ribereñas.
