La divisa norteamericana mantiene una trayectoria descendente que reconfigura el escenario económico local y plantea un interrogante de fondo: ¿hasta dónde puede caer el tipo de cambio sin alterar la competitividad ni el balance de los distintos actores del mercado? Según las estimaciones de la Asociación de Casas de Cambios, la cotización del dólar podría acercarse a los G. 5.000 e incluso ubicarse por debajo de ese piso en los próximos años, impulsada por la combinación de cosechas récord en el campo y un flujo constante de inversiones extranjeras.
El análisis gremial refleja una dinámica que ya se verifica en los números de los últimos dos años. En enero de 2025, el dólar cotizaba en torno a los G. 7.900, para cerrar ese ejercicio cerca de los G. 6.500, lo que significó un retroceso aproximado del 17%. Lejos de frenarse, la tendencia continuó durante 2026: la divisa arrancó ese año en el nivel de los G. 6.500 y se posicionó en torno a los G. 5.700, acumulando una baja adicional cercana al 12%.
El peso de las inversiones y la soja en la oferta de divisas
El comportamiento de la moneda estadounidense responde a una regla básica pero determinante: la sobreoferta de divisas en la plaza local. Según explicó Emil Mendoza, presidente del directorio de la Asociación de Casas de Cambios, el ingreso diario de capitales destinados a sectores dinámicos como la construcción, la ganadería y la industria farmacéutica amplía de forma constante la disponibilidad de dólares, presionando a la baja la cotización.
A este flujo de inversión directa se le suma el desempeño del sector primario. La cosecha récord de la zafra 2025/2026 funcionó como un motor determinante para la balanza comercial. Al cierre de setiembre último, las exportaciones registraron un crecimiento cercano al 25%, mientras que las importaciones avanzaron a un ritmo del 15%. Ese diferencial en favor de los envíos al exterior incrementó la liquidez en moneda extranjera dentro del sistema financiero paraguayo.
“Por ejemplo, en el 2025, tuvimos una cosecha de soja récord (…) si en el 2027 tenemos una supercosecha como se dio en el 2025/2026, esta tendencia va a seguir y probablemente lleguemos de estar a G. 5.000 o quizás menor”, vaticinó Mendoza.
No obstante, el titular del gremio aclaró que el comportamiento del mercado no permite ofrecer garantías absolutas para el próximo año, dado que la evolución final dependerá del ritmo real de las exportaciones, la fluidez con la que ingresen los capitales extranjeros y la liquidez general del mercado.
Efectos colaterales: del bolsillo del consumidor al margen del operador
La apreciación del guaraní frente al dólar genera impactos dispares según el costado de la mesa desde el que se mire. Para el comercio local y el consumidor, un tipo de cambio más bajo representa un alivio en los costos de productos importados y insumos industriales, lo que contribuye a contener la presión sobre los precios internos en un contexto de dinamismo productivo.
En la otra cara de la moneda se encuentran los operadores del mercado cambiario. La caída continua del tipo de cambio redujo los márgenes del sector. Mendoza señaló que las casas de cambio registran una disminución aproximada del 20% en sus ingresos en comparación con los niveles de 2025, a pesar de que las operaciones en el mercado legal mostraron un incremento en su volumen.
El escenario plantea así una paradoja técnica: la bonanza de divisas que fortalece la moneda nacional e incentiva la inversión reduce al mismo tiempo la rentabilidad del negocio del corretaje. Resta observar si las condiciones climáticas y de mercado permitirán concretar una nueva cosecha récord en 2027 para confirmar si la barrera de los G. 5.000 es un techo psicológico o una realidad inminente para la economía paraguaya.
