El acceso al agua potable deja de ser una promesa lejana para miles de familias en el Chaco paraguayo, aunque el camino institucional para lograrlo evidencia, una vez más, los pausados tiempos de la burocracia estatal. En la mañana de este jueves, el Gobierno nacional oficializó el inicio del proyecto para la construcción de una planta de tratamiento de agua potable en Villa Hayes, una infraestructura diseñada para beneficiar a unos 34.000 habitantes de la zona. Sin embargo, más allá del impacto directo en la salud pública y la calidad de vida, el anuncio vuelve a poner sobre la mesa la efectividad de la gestión pública y la dependencia de los fondos de cooperación externa para encarar obras de desarrollo estructural.
Financiamiento japonés y detalles técnicos del proyecto
La obra, que estará bajo la ejecución del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), contempla una inversión de 1.936 millones de yenes japoneses. Este monto proviene íntegramente de una donación otorgada por el Gobierno de Japón y canalizada mediante la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). El proyecto tiene un plazo de ejecución fijado en 22 meses, período en el cual se prevé levantar una estructura con capacidad para procesar 12.000 metros cúbicos de agua por día.
El diseño técnico abarca la instalación de un sistema de captación de agua cruda desde el río Paraguay, la construcción de una aductora de aproximadamente 1,1 kilómetros y la implementación de tecnología de monitoreo para el control del suministro en tiempo real. La envergadura de la infraestructura apunta a resolver un déficit histórico en el departamento de Presidente Hayes, donde la cobertura de agua tratada ha sido un reclamo recurrente de los vecinos y de las autoridades locales.
Las dilaciones del Estado y el relato político
Durante el acto oficial, el presidente Santiago Peña dejó entrever las falencias administrativas que postergaron esta solución comunitaria. Según el propio mandatario, la propuesta no avanzó con la celeridad que requería la población.
“Dormía el sueño de los justos en un cajón dentro del Ministerio de Obras Públicas”
, afirmó Peña al referirse a la parálisis que afectó al proyecto durante años antes de ser reactivado bajo su administración.
En su discurso, el titular del Ejecutivo atribuyó el origen de las gestiones al gobierno de Horacio Cartes, actual presidente del Partido Colorado, señalando que la iniciativa requirió un largo trayecto institucional hasta concretarse. Asimismo, el presidente aprovechó el escenario para fundamentar sus habituales agenda de viajes al exterior, argumentando que las salidas del país resultan indispensables para captar recursos de cooperación internacional y concretar inversiones en sectores vulnerables.
“Hay que viajar para traer los recursos, para traer los beneficios para este pueblo, que muchas veces es olvidado”
, aseveró el mandatario.
Impacto en la salud y los desafíos de la sostenibilidad
Desde la perspectiva socioeconómica, la provisión constante de agua potable trasciende el mero confort domiciliario y se traduce en una reducción directa del gasto en salud pública. El consumo de agua no tratada constituye una de las principales causas de afecciones gastrointestinales y parasitarias, especialmente en la población infantil. Un servicio eficiente en Villa Hayes debería impactar de forma positiva en los indicadores sanitarios de la región, descomprimiendo la demanda asistencial en los centros hospitalarios locales.
No obstante, la concreción de la planta plantea un desafío posterior: la sostenibilidad operativa. El presidente Peña subrayó la responsabilidad que recaerá sobre la institución encargada de administrar la planta una vez concluida, destacando la necesidad de articular acciones entre el Gobierno nacional, la Gobernación y el municipio. Sin un esquema claro de mantenimiento y tarifas socialmente accesibles pero financieramente viables, la infraestructura corre el riesgo de resentir su funcionamiento a mediano plazo.
En ese contexto, Peña enfatizó la intención de su administración de desconcentrar las obras públicas de la capital y anunció para este viernes 6 de noviembre un encuentro de coordinación con los 263 intendentes electos y más de 2.800 concejales municipales de todo el país. La meta del Ejecutivo es apretar el acelerador en el tramo final de la gestión:
“Los próximos 20 meses que nos quedan todavía de gobierno van a ser 20 meses de inaugurar muchas obras”
, concluyó el mandatario, manifestando su compromiso de regresar a la ciudad chaqueña para la puesta en marcha de la planta antes de culminar su mandato.
La llegada de los fondos de la JICA demuestra que los recursos internacionales están disponibles cuando existen proyectos con sustento técnico. El interrogante de fondo es por qué una infraestructura básica para la salud de 34.000 personas debe esperar años archivada en un escritorio ministerial antes de que la voluntad política y la cooperación externa logren sacarla a la luz.
