Un operativo conjunto entre la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y la Policía Federal del Brasil desarticuló 103 campamentos de producción y acopio de marihuana en el departamento de Amambay durante sus primeros seis días de ejecución. Las incursiones terrestres y aéreas permitieron sacar de circulación más de 290 toneladas de cannabis, lo que representa un golpe financiero estimado en USD 45,5 millones para las estructuras del crimen organizado.
Erradicación de cultivos e incautación en el terreno
Las tareas de rastrillaje se concentraron en las localidades de Cerro Cora’i, dentro del municipio de Pedro Juan Caballero, y en los sectores de Cerro Kuatiá, Umbú, Piray y Yaguarundí, en la jurisdicción de Capitán Bado. En estos puntos, calificados por los investigadores como zonas de alta densidad de plantaciones, las brigadas destruyeron 66 hectáreas de cultivos de cannabis sativa.
Durante la desarticulación de los campamentos, los agentes especiales hallaron e incineraron 92.217 kilogramos de marihuana procesada. La droga ya se encontraba embalada y depositada en bolsas a la espera de su logística de traslado hacia los centros de consumo.
Cooperación bilateral en la frontera
El procedimiento se desarrolla en el marco de la Operación Nueva Alianza 58, una iniciativa respaldada por el principio de responsabilidad compartida entre ambos países. Al despliegue de los agentes de la Senad y la Policía Federal brasileña se sumaron efectivos del Comando de Operaciones de Defensa Interna (Codi), la Fuerza Aérea Paraguaya y representantes del Ministerio Público.
Desde la institución antidroga señalaron que el esquema de trabajo busca atacar la logística del narcotráfico directamente en la fase de producción. Esta alianza operativa considera que Paraguay actúa como la principal zona de cultivo regional, mientras que Brasil figura como el destino central del estupefaciente procesado en la frontera norte.
