En medio de un escenario institucional sacudido por su renuncia, el Ministerio Público formalizó la conformación de un equipo de tres fiscales para investigar la conducta de Santiago Peña en el proceso de supervisión, resolución y posterior maniobra financiera vinculada a Ueno Bank. La causa apunta de manera directa a dilucidar la responsabilidad del Poder Ejecutivo en la colocación de fondos públicos dentro de la citada entidad privada, un punto crítico que venía sumando objeciones en el debate político y financiero.
La decisión de la Fiscalía general busca dar curso formal a la denuncia planteada contra el presidente saliente, en un contexto donde el control de los recursos del Estado y la solidez del sistema financiero exigen la máxima transparencia. La investigación deberá determinar si las decisiones tomadas desde la administración central respondieron a los criterios legales de prudencia y resguardo del erario, o si existieron irregularidades en el trato otorgado a la firma bancaria durante su proceso de resolución.
El trasfondo de este abordaje penal no es menor. Como informó este medio Fiscalía abre tres investigaciones penales por el caso ueno y salpica al Poder Ejecutivo, el Ministerio Público ya venía articulando distintas líneas de indagación sobre la trama del caso Ueno que salpicaban a la cúpula del Poder Ejecutivo. La apertura de este frente específico sobre el rol de Peña añade presión judicial a una transición política tensa, donde las explicaciones técnicas sobre el destino del dinero público resultan ineludibles para la opinión pública.
El equipo investigador tendrá a su cargo la recolección de informes técnicos, la revisión de los dictámenes de la bancCentral y la trazabilidad de los depósitos estatales transferidos a la entidad. El desafío de la Fiscalía radicará en actuar con celeridad y rigurosidad técnica para deslindar responsabilidades penales en un caso donde la confianza en las instituciones republicanas y en la bancaria nacional se encuentra bajo un severo examen.
