¡Chore! La delincuencia ya no tiene límites en el este del país y ahora los muchachos se visten de gala oficial para fundirte en un sapy’ante. Un terrible asalto domiciliario dejó con el Jesús en la boca a un conocido empresario y candidato a concejal en el barrio Guaraní de Santa Rosa del Monday. Resulta que una gavilla de unos 10 arrieros, haciéndose pasar por agentes de la SENAD, atropelló su vivienda el domingo a la noche y se llevó hasta el último suspiro de su caja fuerte.
La víctima de este guarara es Jonathan Aloisio Back Krampe, quien no pudo hacer absolutamente nada ante el despliegue de los falsos antidrogas. Los delincuentes llegaron bien equipados a bordo de una camioneta Mitsubishi Tritón negra y una Kia Sportage azul, esta última con chapa AANV 133, e incluso portaban un dispositivo de luces giroflex para dar el toque de “allanamiento oficial”. ¡Unos profesionales del joda!
Se llevaron un botín multimillonario y armas de guerra
Una vez adentro, los ñembo agentes redujeron a toda la familia sin asco. Directo al grano, los tipos sabían perfectamente qué buscar y alzaron en la carrocería una pesada caja fuerte que contenía la hermosa suma de G. 260 millones en efectivo, joyas valiosas por un valor estimado de G. 180 millones y varios cheques listos para el cobro. Por si fuera poco, los delincuentes aprovecharon para surtirse y se robaron un fusil, un rifle y varias pistolas con sus respectivas municiones.
Los hombres, que vestían uniformes similares a los utilizados por agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), redujeron a los ocupantes de la vivienda y se apoderaron de una caja fuerte.
¿Y el operativo Py’a Guapy? ¡Un tremendo fiasco!
La indignación de la ciudadanía no se hizo esperar en las redes sociales, ya que este golpe comando ocurre apenas unos días después de que las autoridades lanzaran con bombos y platillos el pomposo operativo de seguridad “Py’a guapy”. Al final, el mentado operativo resultó ser pura vyresa, ya que los muchachos se pasean como Pedro por su casa con armas largas y uniformes del Estado.
Para la Policía Nacional, la pista está más que clara: acá hubo una “entrega” mbarete. Los investigadores sospechan que alguien del entorno cercano o algún empleado de la víctima facilitó la información precisa sobre el botín. Mientras tanto, los delincuentes siguen libres y sin dejar rastro, dejando en claro que en Paraguay la seguridad es un chiste de mal gusto.
