El Tribunal de Sentencia condenó este jueves a 8 años de pena privativa de libertad al exsenador colorado Hernán David Rivas Román tras hallarlo culpable de los hechos punibles de producción mediata y uso de documentos públicos de contenido falso. Los magistrados concluyeron de manera unánime que el político cartista nunca cursó la carrera de Derecho y utilizó un título universitario falso para obtener su matrícula de abogado y acceder a la representación del Congreso ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).
El tribunal colegiado, integrado por los jueces María Fernanda García de Zúñiga, Juan Carlos Zárate Pastor y Yolanda Portillo, determinó que Rivas operó bajo la figura de un “estudiante fantasma” en la Universidad Sudamericana. La presidenta del tribunal fue tajante al fundamentar la decisión del cuerpo judicial durante el cierre del juicio oral:
«En este juicio se ha demostrado que el acusado no ha realizado el trayecto requerido para obtener la calidad de abogado. Rivas Román no hizo valer solamente un documento, hizo valer una condición profesional»
Exámenes imposibles: seis materias en un solo día
Uno de los elementos documentales más contundentes que analizó el Tribunal de Sentencia fue el certificado de estudios de Rivas. De acuerdo con los registros analizados, el exlegislador figuraba rindiendo hasta seis materias en una sola jornada correspondientes al noveno semestre de la carrera, y en otra fecha acumulaba cinco asignaturas evaluadas en un mismo día.
Durante la etapa testifical, el propio exdecano de Derecho de la Universidad Sudamericana, Óscar Rodríguez Kennedy, fue consultado por el juez Juan Carlos Zárate sobre la viabilidad de este régimen de evaluación. El ex decano respondió de forma categórica que no era posible cumplir con dicha carga académica bajo las normativas vigentes.
A esto se sumó la declaración de Liza Cabañas, exfuncionaria de la institución educativa, quien afirmó ante el tribunal que nunca vio a Rivas asistir a clases ni participar de actividades en la sede universitaria.
Las contradicciones de los testigos de la defensa
La defensa de Rivas intentó sostener la validez de su formación académica presentando testimonios de docentes y exalumnos, los cuales terminaron debilitándose ante el interrogatorio de la Fiscalía y de los propios magistrados debido a severas contradicciones e imprecisiones sobre las fechas de los supuestos exámenes.
Entre los testimonios llamativos de la defensa figuró el del exalumno Éver Ortiz Torres, quien aseguró recordar a Rivas de la época universitaria y, ante la consulta de cómo lo identificaba físicamente, señaló como rasgo particular “sus orejas”. Sin embargo, el excoordinador de Alumnos, Aurelio Pastor Marecos, y el docente Mario Antonio Antúnez incurrieron en constantes vacilaciones temporales al intentar validar la presencia del condenado en las aulas.
El argumento de la defensa y el pedido fiscal
La abogada defensora, Alba Zaracho, intentó desvincular a Rivas argumentando que la falta de registros académicos en la Universidad Sudamericana no era responsabilidad directa de su cliente. Sostuvo que el Ministerio Público no agotó las instancias para comprobar si los archivos fueron destruidos y planteó la prescripción de parte de los hechos, solicitando la absolución del exsenador, quien optó por abstenerse de declarar durante todo el proceso.
Por su parte, la Fiscalía ratificó que la supuesta trayectoria universitaria de Rivas carece de un sustento real, coherente y verificable, por lo que inicialmente había solicitado una condena de 12 años de prisión. Finalmente, el Tribunal de Sentencia unificó los criterios de reprochabilidad y dictaminó la pena de 8 años de penitenciaría.
