La crisis en el sistema de salud pública en el Hospital Regional de Ciudad del Este suma un nuevo foco de preocupación que afecta directamente la salubridad de los pacientes. El servicio de limpieza del principal centro asistencial de Alto Paraná sufre una disminución crítica de personal debido a renuncias masivas que no son cubiertas por el Ministerio de Salud, dejando la estructura en condiciones de extrema precariedad.
Actualmente, el hospital cuenta con apenas 12 limpiadores para cubrir la totalidad del edificio. Este grupo reducido debe organizarse en diferentes turnos para dar abasto a una estructura de gran envergadura. Para las tareas de mantenimiento del patio, el centro asistencial debe recurrir a la colaboración de personal externo gestionado a través del diputado Luis “Tiki” González.
Déficit crónico y reclamos al Ministerio
La escasez de personal en el área de servicios generales no es un problema nuevo. La situación se arrastra desde gestiones anteriores, iniciada bajo la dirección del doctor Federico Schrodel, continuada durante el periodo de la doctora Kathia Ayala y actualmente heredada por el doctor Cristhian Martínez, actual director del nosocomio.
El director del hospital admitió la gravedad del escenario y confirmó que ya realizaron los pedidos correspondientes a las autoridades nacionales para intentar paliar la situación. Al respecto, el doctor Martínez declaró:
“Hay un déficit en servicios generales y es la primera preocupación que tenemos sobre la limpieza y seguridad, hay solicitudes elevadas ante el Ministerio de Salud Pública que insistimos con cada reunión con nuestros superiores”.
Según el médico, el personal actual debe redoblar esfuerzos para priorizar las áreas más sensibles y críticas del hospital, como la sala de terapia intensiva y el sector de urgencias.
Bajos salarios y falta de insumos básicos
A la falta de recursos humanos se suma la carencia de herramientas de trabajo y productos químicos de limpieza. Bajo la coordinación de Carlos Duarte, encargado del área, los funcionarios denunciaron de forma anónima que no disponen de los elementos básicos para realizar sus tareas. Ante esta situación, el propio personal de salud y limpieza debe organizar colectas de dinero para costear el corte de césped y otros mantenimientos urgentes.
El panorama se vuelve más complejo durante los fines de semana, días en los que solo tres funcionarios quedan designados para cubrir todo el establecimiento. La llegada del periodo de vacaciones o las bajas por enfermedad de algún trabajador dejan sectores enteros sin cobertura.
Las condiciones laborales también aceleran la fuga de personal. Los limpiadores perciben el salario mínimo legal vigente, pero sufren descuentos mensuales que oscilan entre G. 500.000 y G. 600.000 bajo conceptos poco claros, lo que motiva a los empleados a renunciar en cuanto encuentran otra oportunidad laboral.
