¡Se armó el descontrol en el mundo del hampa y la justicia internacional! La Fiscalía de los Estados Unidos peló los trapos sucios y dejó al descubierto un intercambio de WhatsApp que parece sacado de una película de Netflix, pero con el inconfundible y prepotente sello de Sebastián Marset. El autoproclamado capo de la droga no tuvo mejor idea que jugarle una carrera de soberbia a la mismísima DEA, mandándole audios y textos dignos de un villano de telenovela paraguaya antes de que le caiga la noche en Bolivia.
Según los documentos judiciales revelados por el medio uruguayo Búsqueda, todo empezó el 26 de marzo de 2025. El agente especial Michael Greisen le escribió al muchacho con tono de “vení vamos a arreglar por las buenas”, advirtiéndole que el brazo de la justicia de EE. UU. es largo y tiene paciencia de santo. Pero como el uruguayo se sentía el mismísimo rey del mundo, le retrucó de una: “No me van a capturar nunca” y, de yapa, tiró que la justicia directamente no existe.
“Soy mucho más inteligente que toda la DEA junta”
El agente yanqui, buscando tocarle el lado sensible, le advirtió que piense en su familia para evitar peores consecuencias. Ahí fue cuando a Sebastián Marset se le soltó la cadena por completo y empezó a repartir dedicatorias de grueso calibre.
¿Los van a matar o qué? Yo soy mucho más inteligente que toda la DEA junta. Estás acostumbrado a los sapos que tienen por tu país. Mirá que nadie es inmortal. Hijo de puta. Vos debés de ser un sapo más. Convertido en DEA.
¡Chore! El tipo no se guardó absolutamente nada y trató de “sapo” al agente federal, una de las ofensas más graves para los muchachos que andan en el negocio. Pero la cosa no quedó ahí, porque después del tiroteo de textos, el karai prófugo decidió llamar directamente al agente para una charla de dos minutos que, para su mala suerte, quedó grabada de punta a punta.
“Seré un delincuente toda mi vida”
Durante la llamada, el tono no bajó un solo cambio. Sebastián Marset insistió en que llevaba tres años huyendo y que lo seguiría haciendo toda la vida. Además, metió una advertencia mbarete para que no molesten a su pareja: “Dejen en paz a mi novia, porque la cosa se va a poner fea”. Antes de cortar, el uruguayo dejó su declaración de principios más picante:
No le temo a la DEA, ni a nadie. No le temo a nadie. Todos somos mortales. No me interesan los cargos. Soy un delincuente; seré un delincuente toda mi vida, venga quien venga a buscarme. Que te quede claro.
De la soberbia al calabozo y las criptomonedas
Pero como todo lo que sube tiene que bajar, el 13 de marzo de 2026 se le acabó el vy’arã. El uruguayo fue detenido en Bolivia por agentes de la DEA y la policía local. Aunque su defensa pataleó de lo lindo diciendo que hubo irregularidades, los fiscales norteamericanos ya lo tienen bien atado.
En los primeros aprietes del interrogatorio, el hombre ya reconoció que tiene una fortuna enterrada en criptomonedas y admitió que toda esa plata viene del narcotráfico, la cual usaba para “reinvertir” en el negocio. Es más, confesó que al momento de caer tenía inversiones metidas en unas diez toneladas de cocaína. Ahora, el supuesto capo narco se prepara para enfrentar un juicio en Virginia, Estados Unidos, que arranca en enero, donde lo acusan de conspiración narcoterrorista, lavado de dinero y de inundar el suelo norteamericano con polvo blanco. ¡A prepararse para el juicio del siglo!
