La empresa estatal Petropar confirmó que mantendrá congeladas las tarifas de sus combustibles durante esta semana, diferenciándose del sector privado que ya aplicó incrementos de entre G. 300 y G. 700. Esta brecha de costos generó una fuerte sobredemanda en las estaciones de la petrolera pública, cuyo presidente, Willian Wilka, advirtió que cualquier ajuste futuro se realizará de manera gradual y responsable para evitar un golpe directo al bolsillo de los consumidores.
El mercado de carburantes registra aumentos internacionales de hasta el 106 % desde el inicio de los conflictos en Medio Oriente. Mientras los emblemas privados actualizaron sus precios situando el diésel común en G. 8.990 y el premium en G. 11.000, la estatal absorbió gran parte del impacto apoyándose en su política de inventarios. Sin embargo, la migración masiva de clientes hacia la red pública representa un fuerte desafío operativo.
El impacto en las reservas y el mercado
Esta diferencia de precios aceleró el consumo de las reservas en los tanques de la petrolera estatal, reduciendo la duración planificada de su stock de un mes a solo 15 días. Actualmente, Petropar abarca el 23 % del mercado nacional, mientras que el 77 % restante corresponde a las estaciones de servicio privadas.
En el análisis acumulado, frente al alza de la cotización internacional de G. 10.900 registrada desde febrero, la distribuidora estatal solo trasladó un incremento de G. 2.040 al público paraguayo.
Evaluación diaria
Aunque la institución cuenta con reservas de contingencia previstas para tres meses ante eventualidades o problemas logísticos como las bajantes fluviales, la directiva continúa evaluando el comportamiento del mercado día a día para determinar en qué momento será inevitable aplicar un reajuste de tarifas.
