La economía paraguaya mantuvo su trayectoria expansiva durante el segundo trimestre de 2026, aunque registró un ritmo menor en comparación con periodos anteriores. El Producto Interno Bruto (PIB) reportó un crecimiento interanual del 4% entre abril y junio, con lo que acumuló una expansión del 5,7% al cierre del primer semestre del año, según el informe de Cuentas Nacionales Trimestrales presentado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
Por el lado de la oferta, el dinamismo productivo estuvo sostenido principalmente por el sector de servicios, la generación y distribución de energía eléctrica, la agricultura, la manufactura y la construcción. En contrapartida, el desempeño negativo de la ganadería actuó como un factor moderador sobre el resultado general de la actividad económica en este periodo.
El agro y la energía eléctrica lideran la dinámica
La agricultura se consolidó como uno de los sectores con mayor fuerza expansiva, registrando un crecimiento del 11,1% interanual en el segundo trimestre y acumulando un alza del 12,3% en el semestre. La banca matriz detalló que este resultado se debió a una mayor producción de rubros clave como soja, arroz, poroto, girasol y tabaco, lo que logró compensar las caídas observadas en las cosechas de maíz, algodón, sésamo y yerba mate.
Por su parte, el sector de electricidad y agua (que integra el desempeño de las represas binacionales) anotó una suba interanual del 13%. El BCP atribuyó este comportamiento a una mayor distribución de energía, impulsada por el incremento del consumo en actividades electrointensivas, además de una evolución favorable en la generación de las centrales hidroeléctricas.
El sector de servicios, que constituye el componente de mayor peso en la estructura económica del país, creció un 3,4% en el trimestre y acumuló una expansión del 5,7% en la primera mitad del año. Dentro de este rubro se destacaron la intermediación financiera, las telecomunicaciones, los servicios de información, la criptominería, el comercio, los restaurantes y hoteles, y los servicios inmobiliarios y a empresas. El rubro de transporte, en contraste, cerró con signo negativo.
Asimismo, la construcción acompañó la tendencia positiva con un incremento del 4,2% interanual y un acumulado semestral del 4,9%, apuntalado por un mayor ritmo en las obras privadas y un aumento en la demanda de insumos de producción local.
El sector externo compensa la caída de la inversión
El comercio exterior jugó un papel determinante para sostener las cifras del trimestre. Las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 11,5% interanual, empujadas por mayores envíos de soja, trigo, productos farmacéuticos, maquinarias, equipos y productos de hierro, sumado al aporte de los servicios vinculados a la criptominería y el régimen de maquila.
En el sentido opuesto, las importaciones experimentaron una reducción del 5,7%, explicada por menores compras de combustibles, hierro y maquinarias, especialmente las relacionadas con la actividad de criptominería.
Con estos movimientos, la demanda externa neta se convirtió en el principal soporte del PIB trimestral, aportando una incidencia positiva de 6,7 puntos porcentuales. Esta dinámica compensó la retracción de la demanda interna, que restó 2,7 puntos porcentuales al resultado general debido a una fuerte contracción del 11,8% interanual en la formación bruta de capital fijo, variable que mide el comportamiento de la inversión.
