El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) confirmó que la legislación paraguaya no contempla penalizaciones efectivas para los ciudadanos que decidan no participar en las próximas elecciones. A pesar de que el sufragio está definido como una obligación constitucional, la falta de reglamentación de las sanciones deja al sistema sin herramientas para coaccionar o incentivar la participación a través de multas.
Carlos María Ljubetic, director de Procesos Electorales del TSJE, explicó que la aplicación de sanciones económicas en otros sistemas no busca la recaudación estatal, sino fomentar la asistencia a las urnas. Sin embargo, reconoció que en el escenario local la falta de consecuencias prácticas desmotiva al electorado que no se siente atraído por las propuestas políticas.
“La idea de la multa no es recaudar, es incentivar a la gente a la participación. Pero si la no participación no tiene ninguna consecuencia, ni jurídica ni económica, ¿dónde está la motivación para ir a votar?”
El contraste con la región: de la “muerte civil” a las trabas administrativas
El especialista comparó la situación de Paraguay con la de otros países de Sudamérica, donde el incumplimiento del deber cívico acarrea restricciones severas para la vida cotidiana de los ciudadanos. En Perú, por ejemplo, la falta de voto inhabilita el documento de identidad, lo que genera una suerte de “muerte civil” al impedir trámites básicos. Por su parte, en Uruguay se aplican trabas directas para gestionar pasaportes, ingresar a la función pública o realizar gestiones académicas en las universidades.
A favor del voto voluntario
Pese a las limitaciones del sistema paraguayo para exigir el cumplimiento de la ley, Ljubetic se posicionó a favor de eliminar la obligatoriedad del sufragio. Desde su perspectiva, la asistencia a los locales de votación debe ser el resultado del interés que despierten los candidatos y no de una imposición del Estado.
“Filosóficamente, soy defensor del voto voluntario. Yo no creo que nadie deba ser obligado a votar, porque tengo una frase que repito desde hace muchos años: cuando el voto es obligatorio, deciden los indecisos”
Para el director de Procesos Electorales, forzar la participación ciudadana no resuelve la apatía electoral ni contribuye a elevar la calidad de la representación democrática en el país.
