El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) puso sobre la mesa la disponibilidad de otorgar hasta US$ 3.000 millones adicionales en financiamiento para Paraguay en los próximos años. La oferta, orientada a iniciativas tanto públicas como privadas, llega en un momento donde el país ostenta el grado de inversión pero enfrenta la compleja tarea de traducir esa estabilidad macroeconómica en desarrollo palpable. La pregunta de fondo no es si el capital está disponible, sino si el aparato estatal cuenta con la capacidad técnica y la eficiencia para ejecutar semejante volumen de recursos sin comprometer la salud de sus cuentas públicas.
Según detalló Jorge Srur, gerente regional Sur de la entidad, el organismo ya cuenta con una cartera consolidada de US$ 2.696 millones en territorio nacional. Este capital se concentró prioritariamente en obras de infraestructura vial, energía, agua potable y saneamiento. El eventual paquete adicional no constituye un desembolso automático ni una aprobación a libro cerrado, sino un margen crediticio disponible que requerirá de proyectos sólidos, bien estructurados y con condiciones financieras viables para cada operación.
Energía y diversificación: de la ventaja comparativa al uso eficiente
El sector energético se sostiene como uno de los pilares del financiamiento. La entidad destina alrededor de US$ 965 millones a la modernización del sistema eléctrico paraguayo, abarcando líneas de transmisión y redes de distribución. En este campo, la paradoja paraguaya es conocida: el país produce abundante energía limpia, pero la fragilidad de su red de distribución limita su aprovechamiento. Desde el organismo multilateral remarcaron que la modernización de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), acompañada de procesos de digitalización y automatización, resulta imperativa para responder a la creciente demanda de la industria e inversores.
Asimismo, la agenda propuesta por el banco de desarrollo contempla la canalización de recursos hacia pequeñas y medianas empresas (pymes) a través de intermediarios como la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) y la banca privada. El abanico de interés se extiende a sectores no tradicionales como la industria forestal, centros de datos, economía del conocimiento y electromovilidad, nichos indispensables para diversificar una matriz productiva históricamente dependiente del clima y los precios internacionales de las materias primas.
Prudencia fiscal y la búsqueda de inversión privada
Mantener el grado de inversión exige previsibilidad, orden monetario y estabilidad institucional. No obstante, la disciplina fiscal no debe interpretarse como una parálisis en la inversión de capital. Srur enfatizó que el desafío de las autoridades radica en compatibilizar el límite de endeudamiento con la ejecución de obras prioritarias para el crecimiento económico.
“Es esencial mantener y ampliar el reconocimiento del valor del grado de inversión. Esto implica prudencia fiscal, pero ese orden debe incluir una planificación y gestión inteligente y efectiva de la inversión pública, priorizando el financiamiento soberano de los proyectos críticos para el desarrollo que no puedan realizarse solo con instrumentos privados”, afirmó el ejecutivo de CAF.
Para no sobrecargar el presupuesto estatal, la estrategia plantea movilizar capital privado mediante la creación de fondos especializados e instrumentos de financiamiento estructurado. Estos mecanismos buscan complementar el crédito soberano tradicional, distribuyendo riesgos y garantizando la sostenibilidad financiera de las obras a largo plazo.
Integración regional y el reto de la productividad
En el plano estratégico, el organismo apunta a financiar proyectos de integración física y logística que inserten al país en las cadenas globales de valor. Entre las iniciativas destacadas figuran el Corredor Bioceánico, los puentes binacionales y sus accesos, la conectividad digital y aeroportuaria, además del fortalecimiento de la Hidrovía Paraguay–Paraná y el proyecto ferroviario Montevideo–Encarnación, vía Argentina.
“El desafío ya no es solo conectar territorios dentro del país, sino conectar Paraguay eficientemente con las cadenas regionales y globales de valor”, puntualizó Srur, al tiempo de señalar que la baja productividad sigue siendo el gran cuello de botella de la economía local.
El debate sobre estas herramientas tendrá su espacio el próximo 20 de octubre en el Teatro del Banco Central del Paraguay, en el marco del Foro Cavialpa 2026, organizado por la Cámara Vial Paraguaya. El evento reunirá a analistas y autoridades para debatir sobre infraestructura pública y participación privada.
La oferta de US$ 3.000 millones representa una oportunidad concreta para acelerar reformas pendientes. Sin embargo, el financiamiento por sí solo no genera desarrollo: el éxito de esta disponibilidad dependerá de la rigurosidad con que el Estado seleccione, diseñe y ejecute sus proyectos, transformando la estabilidad macroeconómica en mejoras reales para la productividad y la calidad de vida de los ciudadanos.
