Los recursos financieros de la margen paraguaya de Itaipú Binacional colocados en el sistema bancario local experimentaron un salto extraordinario: pasaron de US$ 57 millones en 2023 a US$ 537 millones proyectados para 2025. La cifra representa un incremento del 842% en solo dos años. La pregunta de fondo que plantea esta movida no es únicamente cuánto dinero se volcó al mercado interno, sino bajo qué criterios de riesgo, rentabilidad y transparencia se distribuyen esos fondos públicos de gran magnitud.
Desde la administración de la binacional argumentan que este cambio responde a una política deliberada para fortalecer la participación de las entidades financieras locales y reducir la dependencia de una sola institución. Según la versión oficial, cada colocación requiere la aprobación del directorio ejecutivo mediante una resolución y se ajusta a la normativa interna sobre gestión de disponibilidades de caja y aplicaciones financieras en entidades legalmente habilitadas.
Concentración en medio de la diversificación en guaraníes
Los datos oficiales presentados por Itaipú —que corresponden a promedios de saldos finales para el período 2023–2026— muestran que los recursos en moneda nacional ascienden a un promedio total de G. 178.931 millones repartidos entre ocho bancos. Sin embargo, un análisis detallado revela una marcada concentración en los primeros lugares de la lista.
En la cartera en guaraníes, Sudameris Bank encabeza la nómina con G. 58.366 millones (un 32,62% del total), seguido por Basa, que registra G. 46.715 millones (26,11%). Entre ambas entidades acumulan cerca del 58,7% del dinero depositado en moneda local. Más atrás se ubican ueno bank con G. 27.704 millones (15,48%), Continental con G. 24.444 millones (13,66%) e Itaú con G. 16.405 millones (9,17%).
La lista en moneda nacional la completan Atlas con G. 4.902 millones (2,74%), el estatal Banco Nacional de Fomento (BNF) con apenas G. 264 millones (0,15%) y Banco do Brasil con G. 130 millones (0,07%). La distribución demuestra que la atomización del dinero es más teórica que real: sumar instituciones no equivale automáticamente a un reparto equitativo.
El mapa de los depósitos en dólares
En la cartera denominaba en moneda extranjera, el promedio total reportado alcanza los US$ 206,8 millones. La tendencia a la concentración se acentúa en este segmento, donde solo tres entidades bancarias absorben el 83,1% del volumen total disponible.
Sudameris Bank vuelve a liderar el ranking con US$ 69 millones, lo que representa el 33,37% del total. En segundo lugar aparece Continental, con US$ 53 millones (25,61%), e inmediatamente después ueno bank, con US$ 49,8 millones (24,10%). Por su parte, Basa capta US$ 32 millones (15,47%).
El margen remanente en dólares queda distribuido en proporciones menores: Itaú registra US$ 2,96 millones (1,43%), mientras que Atlas y Banco do Brasil figuran con montos residuales de US$ 20.681 y US$ 13.159, respectivamente. Estas cifras corresponden a promedios del trienio informado y no necesariamente a la foto exacta de un día determinado.
Calificaciones de riesgo, liquidez y los datos que faltan
Respecto a la seguridad de las colocaciones, Itaipú sostiene que las entidades bancarias deben contar con calificaciones de riesgo compatibles con la normativa, mencionando notas de referencia como AAApy o AAapy. No obstante, en la nómina divulgada conviven instituciones con diferentes notas crediticias, tales como AA-, AA, AA+ y AAA, lo que exige un contraste riguroso con la escala admitida por el reglamento binacional durante todo el período.
La binacional alega además que los fondos se mantienen en cajas de ahorro a la vista mediante cuentas combinadas para asegurar la liquidez inmediata necesaria para cumplir con sus proveedores. Con esto busca descartar que el dinero sea utilizado para apalancar operaciones bancarias a plazo fijo.
Inyectar más de US$ 500 millones al circuito bancario nacional es una decisión macroeconómica de enorme peso. Sin embargo, para evaluar el impacto real y la pulcritud financiera de esta medida, la ciudadanía necesita conocer datos centrales que aún no están sobre la mesa: las tasas de interés pactadas, los rendimientos efectivamente generados, las actas del directorio que aprobaron cada asignación y el porcentaje que representan estos fondos sobre la totalidad de la caja de Itaipú. Sin el rastro completo de los números, la transparencia queda a mitad de camino.
