La senadora Zenaida Delgado confirmó que renunciará a su banca en la Cámara Alta con el objetivo de someterse a la Justicia, en medio de las denuncias que pesan en su contra. La decisión se da en un momento de fuerte presión política dentro del propio oficialismo, donde los números para una eventual pérdida de investidura comenzaron a cerrarse con rapidez en las últimas horas.
El movimiento estratégico se desencadenó tras una reunión mantenida este martes entre la legisladora y sus pares de la bancada de Honor Colorado. En dicho encuentro, Delgado expuso su versión de los hechos y ensayó una defensa técnica y política ante las acusaciones. Sin embargo, los argumentos presentados no habrían sido suficientes para aplacar el desgaste que el caso genera en el bloque cartista.
El peso de los votos y el cálculo político
Este miércoles, los legisladores del oficialismo analizan formalmente los pasos a seguir. En los pasillos del Congreso ya se habla abiertamente de la posibilidad real de reunir más de 30 votos para aprobar la expulsión de Delgado mediante la pérdida de investidura, un mecanismo que la bancada mayoritaria prefiere evitar mediante la dimisión voluntaria de la afectad a.
La salida de Delgado abre interrogantes sobre el costo político que asume el bloque oficialista al sostener o dejar caer a sus integrantes ante denuncias públicas. La renuncia previa, un recurso recurrente en la praxis legislativa paraguaya, busca amortiguar el impacto institucional de una votación de la que pocos salen indemnes y que suele sentar precedentes incómodos para la propia clase política.
El trámite ante la Justicia
Al dejar los fueros parlamentarios, Delgado quedará a disposición directa de las autoridades judiciales para responder por los procesos abiertos. Resta ver si la nota de renuncia se oficializa antes de que la oposición y sectores disidentes fuercen una sesión extraordinaria para tratar su apartamiento formal del cargo.
