Un procedimiento judicial de envergadura ejecutado en el centro financiero de Asunción expuso las primeras rajaduras en la investigación que rodea al entorno corporativo de ueno Bank. Durante un allanamiento simultáneo a 13 firmas del Grupo Vázquez en el edificio Torre 3 del Paseo La Galería, la comitiva del Ministerio Público y la Policía Nacional tropezó con una escena tan elocuente como preocupante: las oficinas de la firma tecnológica ITTI S.A.E.C.A. conservaban los monitores sobre los escritorios, pero las unidades de procesamiento central (CPU) habían sido retiradas en su totalidad antes de la llegada de los investigadores.
El hecho convierte a este operativo en un punto de inflexión. No se trata únicamente de dilucidar supuestas irregularidades financieras o corporativas, sino de determinar quién y cómo alertó a los investigados sobre el procedimiento en marcha, permitiendo la extracción coordinada de soportes físicos de información que hoy resultan cruciales para el esclarecimiento de los hechos.
Incautaciones y servidores bajo custodia policial
Pese al desmantelamiento previo de los equipos de escritorio, los investigadores lograron asegurar material de alto valor informático y documental. El comisario Diosnel Alarcón, titular del Departamento de Investigación de Cibercrimen de la Policía Nacional, confirmó en entrevista con la emisora Universo 970 AM y el canal GEN-Nación Media la incautación de notebooks, dispositivos de almacenamiento masivo y documentación física de la empresa.
“En el momento que hemos ingresado sí se observa que previamente se han retirado muchos equipos, todo lo que era la parte de escritorio, simplemente quedaron monitores y los CPU se han retirado en su totalidad”, manifestó Alarcón.
El peritaje técnico se concentró en la infraestructura crítica de la compañía. En el piso 11 del complejo corporativo, los peritos procedieron al lacrado de un servidor de gran porte perteneciente a ITTI S.A.E.C.A., el cual quedó bajo estricta custodia policial. Asimismo, se identificó e intervino un segundo servidor ubicado en el piso 25, espacio correspondiente a las oficinas principales de Miguel Vázquez, directivo del conglomerado.
Las implicancias de la evidencia sustraída
La maniobra de extracción de computadoras abre una arista de obstrucción que la Fiscalía deberá procesar con celeridad. En la arquitectura de una firma proveedora de tecnología e infraestructura financiera, los discos duros de las estaciones de trabajo albergan trazabilidades, correos internos, registros de acceso y registros locales que no siempre se replican de manera inmediata en la nube o en los servidores centrales.
La preservación de los servidores lacrados será determinante para reconstruir el flujo de datos. Sin embargo, la ausencia de los CPU deja un vacío documental inmediato que obliga a la justicia a acelerar los tiempos de extracción forense sobre los dispositivos informáticos que sí pudieron ser incautados y trasladados al laboratorio técnico.
Nuevos procedimientos en puerta
Las diligencias policiales y fiscales se reanudaron a primeras horas de la mañana para proceder a la identificación, aseguramiento e inventariado final de las evidencias. El comisario Alarcón adelantó que los hallazgos preliminares y el cruce de datos recopilados en esta primera fase fundamentarán la solicitud de nuevas órdenes de allanamiento en el marco de la misma causa.
El escenario plantea interrogantes de fondo sobre la efectividad del secreto de las actuaciones en investigaciones de alta complejidad financiera. Resta determinar si el Ministerio Público investigará de oficio la filtración que permitió el vaciamiento parcial de las oficinas, en un caso donde la integridad de la prueba digital resulta indispensable para establecer responsabilidades.
