La Superintendencia de Valores del Banco Central del Paraguay (BCP) resolvió levantar la suspensión de las operaciones de los fondos mutuos administrados por CADIEM AFPISA y Puente AFPISA. La medida permite a ambas entidades reanudar la operativa normal de sus instrumentos financieros, que habían quedado pausados en medio de la reciente inestabilidad del sector. Sin embargo, la señal de normalización del ente regulador no es completa: los dos fondos administrados por ueno AFPISA continúan bloqueados debido a graves impedimentos operativos que impiden responder a las solicitudes de rescate de sus clientes.
El anuncio del órgano supervisor marca el retorno a la actividad de dos firmas de peso en el circuito bursátil local, que se suman a lo dispuesto previamente con BASA AFPISA y BNB Asset Management AFPISA. Pero el dato de fondo, más allá del alivio que representa para una parte del mercado, es la persistencia de una brecha de liquidez y operatividad en la estructura financiera de ueno. La imposibilidad de atender los pedidos de retiro plantea un interrogante central sobre la velocidad real de respuesta de la reguladora y los mecanismos institucionales para resguardar la confianza del ahorrista de a pie.
El nudo operativo en ueno y la liquidez de los ahorristas
Desde la Superintendencia explicaron que la continuidad de las restricciones sobre ueno AFPISA busca preservar un principio básico en el mercado de fondos: el trato equitativo entre todos los partícipes. Permitir operaciones parciales cuando la administración no puede procesar los rescates de forma regular pondría en riesgo los recursos de los pequeños y medianos inversores que buscan liquidez inmediata.
En términos prácticos, esta decisión significa que mientras el sistema de inversiones recupera paulatinamente el movimiento con otros actores, los aportantes de los fondos mutuos de ueno siguen con el dinero inmovilizado. Aunque la reguladora aclaró que ueno AFPISA mantiene intacta su habilitación jurídica como sociedad administradora, le exige presentar planes concretos de regularización y mantener una comunicación constante con los clientes afectados sobre el avance de las gestiones.
Una normalización a cuentagotas para el mercado de valores
El levante de las suspensiones para CADIEM y Puente no implica un reinicio automático ni desregulado. Según precisa la disposición oficial, la Superintendencia de Valores determinará el momento exacto en que ambas administradoras formalizarán el retorno de las transacciones, una vez que se verifique la superación total de los inconvenientes técnicos y el cumplimiento de las exigencias normativas vigentes.
El escenario deja al descubierto que los efectos colaterales de la crisis vinculada al grupo ueno no se disipan al mismo ritmo que las resoluciones oficiales. La desaceleración en la cadena de pagos y el freno a los rescates demuestran cómo las fallas operativas de un actor relevante terminan contagiando la percepción general de riesgo en el circuito financiero nacional.
La intervención del BCP logra contener la propagación del problema al rehabilitar a las administradoras que demostraron solidez y solvencia operativa. No obstante, el sistema aún debe responder una pregunta fundamental para garantizar su credibilidad futura: ¿cuánto tiempo más deberán esperar los cuotapartistas de ueno para disponer de su propio capital?
