El Gobierno dio inicio este viernes a la construcción del Hospital General de Asunción en la zona de la Costanera Sur, una obra que se concreta tras casi dos décadas de proyectos en papel, promesas electorales y continuas postergaciones. El nuevo establecimiento pretende convertirse en el primer centro hospitalario de alta complejidad de referencia directa para la capital, con el objetivo de dar cobertura sanitaria a más de 600.000 familias. Sin embargo, más allá del acto oficial y el despliegue de maquinaria, el hito expone una paradoja estructural: la principal ciudad del país dependió durante más de diez años de parches asistenciales para suplir la mudanza de su mayor centro médico.
Durante la ceremonia de apertura de los trabajos, la ministra de Obras Públicas y Comunicaciones, Claudia Centurión, confirmó que el proyecto supera la fase burocrática para entrar formalmente en la etapa de ejecución. La infraestructura planificada contempla una superficie construida de 38.000 metros cuadrados y dispondrá de 250 camas, de las cuales 88 estarán destinadas exclusivamente a unidades de cuidados intensivos, además de 11 quirófanos equipados para intervenciones de diversa complejidad.
El vacío asistencial que dejó el traslado de Clínicas
El presidente Santiago Peña fundamentó la necesidad de esta obra al recordar el desfasaje que sufrió la capital tras la migración del emblemático Hospital de Clínicas hacia el campus de San Lorenzo, concretada en el año 2012. Desde aquel hito urbano y sanitario, la población asuncena —en particular la de menores ingresos— quedó relegada en materia de infraestructura pública de alta complejidad dentro de su propio Municipio.
Según explicó el mandatario, la edificación en la Costanera Sur no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia gubernamental que proyecta la edificación de siete grandes hospitales en puntos clave del territorio nacional. Peña remarcó además que las gestiones para concretar esta obra fueron planteadas al Gobierno de Taiwán incluso antes de su toma de posesión, manifestando su intención de tomar como parámetro de gestión el modelo del sistema sanitario del país asiático.
Inversión extranjera y detalles de la infraestructura proyectada
La ejecución global del proyecto demandará un desembolso de G. 466.945.868.869, dinero provisto en su totalidad a través de los fondos de cooperación del Gobierno de Taiwán. Al respecto, el embajador taiwanés, Yván Lee, aclaró que el respaldo financiero no se limitará a la entrega de recursos para la estructura edilicia, sino que abarcará asistencia técnica continua. Para ello, se prevé articular un programa de transferencia de conocimiento junto al Hospital General de las Fuerzas Armadas de Taiwán.
En el detalle técnico presentado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), la futura sede asistencial sumará 67 consultorios externos y los mencionados 11 quirófanos, destinados tanto a cirugías programadas como a urgencias y procedimientos materno-infantiles. El diagrama del centro contempla:
- Unidades de terapia intensiva diferenciadas para adultos, niños y neonatos.
- Servicios de urgencia segmentados, maternidad y sala de diálisis.
- Unidad de diagnóstico por imágenes equipada para radiografías, tomografías, resonancias magnéticas y estudios endoscópicos.
- Laboratorio central, farmacia automatizada y centro de medicina transfusional.
Asimismo, el predio contará con helipuerto para traslados críticos, áreas de estacionamiento, pabellón de albergue para familiares, cocina, lavandería industrial y sectores específicos para anatomía patológica y esterilización. En términos ambientales y de seguridad edilicia, las especificaciones incluyen una planta de tratamiento de efluentes cloacales, sistemas de gestión para residuos hospitalarios biológicos y mecanismos automatizados de detección y extinción de incendios.
El desafío de la gestión más allá del cemento
La habilitación de este centro en la zona de la Costanera Sur representa un avance urbanístico e inclusivo indiscutible para las zonas vulnerables de la capital. No obstante, el inicio de las obras plantea la pregunta de fondo que todo plan sanitario debe responder a mediano plazo: el financiamiento asegurado para la infraestructura física es solo el primer paso. El verdadero reto para el Estado paraguayo radicará en la sostenibilidad presupuestaria posterior, necesaria para dotar al complejo de insumos continuos, mantenimiento tecnológico y, fundamentalmente, el rubro para el personal médico especializado que requiere una megaestructura de esta envergadura.
