La percepción económica de las familias paraguayas muestra señales de debilitamiento. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró un nuevo retroceso durante el mes de agosto, consolidando su tendencia por debajo del nivel considerado neutral. Este escenario refleja una creciente cautela en los hogares, marcada por la pérdida de capacidad financiera y una menor disposición al consumo de bienes de mediano y largo plazo.
El desafío del ahorro familiar
Uno de los datos más complejos que arroja la medición es que actualmente solo uno de cada diez hogares paraguayos manifiesta tener la posibilidad de ahorrar. Esta limitación para generar un fondo de reserva no solo expone la presión actual sobre los ingresos familiares frente al costo de vida, sino que también condiciona las decisiones de consumo futuras de la población.
Freno en la compra de bienes durables
La incertidumbre económica también se traslada de manera directa al comercio. De acuerdo con el reporte, se observa una caída significativa en la intención de compra de bienes durables, tales como electrodomésticos, vehículos y viviendas. Las familias optan por postergar este tipo de inversiones no esenciales ante un panorama que perciben como inestable, priorizando los gastos básicos de subsistencia diaria.
