¡Se armó el descontrol en el norte del continente! El mismísimo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no se guardó absolutamente nada y lanzó una bomba que dejó a todos con la boca abierta. A través de su red social Truth Social, el polémico mandatario tiró que el intento de asesinato que casi le vuela la oreja en julio de 2024 no fue obra de un loquito suelto cualquiera, sino un complot mbarete de los demócratas para sacarlo de la carrera electoral. ¡Chore!
El líder republicano apuntó directamente sus cañones contra la administración anterior y el Bureau Federal de Investigaciones, asegurando que apenas pisó la Oficina Oval el pasado 20 de enero de 2025, se encontró con que la torta ya estaba cocinada. Según el magnate, la mayor parte de la información sobre el atentado en Butler, Pensilvania, simplemente desapareció, fue alterada o se perdió en el limbo digital. ¡Nambrena! ¿Se les cayó el sistema o qué pasó ahí?
La furia del karai contra el FBI
Trump no tuvo pelos en la lengua para destrozar al exdirector de la institución policial y al mismísimo expresidente de los Estados Unidos. Fiel a su estilo directo y sin anestesia, el mandatario disparó en sus redes sociales:
Todo el mundo sabe que el corrupto FBI de Joe Biden no hizo lo que debía con respecto al lunático que me disparó en Butler, Pensilvania.
Pero la cosa no quedó ahí, porque el presidente norteamericano exigió que el entonces director del FBI, Christopher Wray, pague las consecuencias por lo que calificó como un manejo desastroso de la investigación del intento de magnicidio.
¿Qué dice la versión oficial?
Para refrescar la memoria de la platea: el 13 de julio de 2024, un muchachón de 20 años llamado Thomas Matthew Crooks se subió a un tejado y empezó a repartir plomo en pleno mitin de Trump. Una de las balas le rozó la oreja al republicano, en un ataque donde lastimosamente falleció el ciudadano Corey Comperatore y el tirador terminó abatido por el Servicio Secreto.
Aunque la investigación federal oficial concluyó que el mitã’i Crooks actuó más solo que un hongo y no encontraron ni una sola prueba de que los demócratas estuvieran metidos en el bolonqui, Trump insiste en que todo fue una jugada sucia para perjudicarlo. Con las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre a la vuelta de la esquina, el ambiente político allá está más caliente que paila de chipa.
