¡Se armó el guarara en la Bicameral de Presupuesto! Cuando pensábamos que ya lo habíamos escuchado todo en el Congreso, aparece un nuevo candidato para el premio al comentario más argel del año. El diputado liberal Freddy Franco dejó a todos con la boca abierta y la empanada atragantada al asegurar, sin ponerse colorado, que el programa Hambre Cero hace que los mitã’i pierdan un tiempo precioso de estudio simplemente por… ¡sentarse a comer! Sí, leíste bien, para este legislador, que los chicos almuercen en las escuelas es casi un estorbo para el cerebro.
¿Estudiar con la panza vacía?
Durante el debate sobre el presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social (MDS) para el próximo año, el diputado Franco no tuvo mejor idea que tirotear contra la continuidad del almuerzo escolar. Según el karai legislador, la comida le roba protagonismo a los libros y las tareas.
“Escucho por las escuelas que prácticamente la mitad del horario escolar se dedica al desayuno y al almuerzo, y muy poco tiempo se le dedica al estudio. Para mí tiene que tener un punto final el proyecto, a no ser que sea destinado solamente a comunidades en estado de vulnerabilidad”
Como si fuera poco, el diputado usó como ejemplo a la ciudad de San Lorenzo, asegurando que allí hay escuelas donde los alumnos supuestamente no necesitan este subsidio alimentario. Su brillante idea es cortar el chorro de la comida y redireccionar esos fondos para mejorar los pésimos resultados de las pruebas PISA. ¡Mba’e de contramano, diputado! ¿Cómo van a estudiar los chicos si les ruge la panza?
La respuesta del Ministro: “La ley es la ley”
Al escuchar semejante planteamiento, el ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, saltó más rápido que un resorte para ponerle un freno al diputado. Rojas le paró el carro aclarando que el MDS no está para andar haciendo discriminaciones a ojo, ya que la legislación actual exige la universalidad del servicio en las instituciones públicas.
Sobre el plagueo de que supuestamente se pierde tiempo de clase por culpa del tenedor y el cuchillo, el ministro le tiró la pelota al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), aclarando que la organización del horario escolar es competencia de ellos y no de las cocineras. Además, Rojas remató recordando una realidad que golpea fuerte: para miles de niños paraguayos en situación de vulnerabilidad, ese plato que reciben en la escuela es, lastimosamente, la única comida fuerte que verán en todo el día.
