¡Chore! Parece que el mismísimo Bill Gates anda con el Jesús en la boca y con ganas de ponerle el freno de mano al avance de la Inteligencia Artificial (IA). El fundador de Microsoft, que de esto algo sabe, sugirió que hay que ralentizar el desarrollo de esta tecnología ante el riesgo de que sufra un avance “drámatico” y nos deje a todos mirando al techo. La sitú ya está haciendo arder los grupos de WhatsApp de los fanáticos de la tecnología y los que ya temen que las máquinas nos dejen sin laburo.
Y es que la cosa no es para menos, chamigo. La polémica se puso más candente que plancha de sombrerero tras las declaraciones de Jacob Coxon, un exinvestigador de la firma Anthropic. El tipo no se guardó nada, tiró la toalla, renunció y acusó directamente a las grandes empresas tecnológicas de estar jugando con nuestras vidas por culpa de la desesperada presión competitiva del mercado.
¿El fin del mundo para el 2030?
El rollo que planteó Coxon dejó a todos con la boca abierta y la piel de gallina. Según el exinvestigador, si seguimos a este ritmo desenfrenado, la Inteligencia Artificial podría terminar con la humanidad entera a finales de esta misma década. ¡Sí, leíste bien, antes del 2030 ya nos podríamos ir toditos al mazo si las máquinas se rebelan!
“jugar con nuestras vidas”
Trump metió la cuchara y mandó al mazo la tregua
Pero como en toda película de terror tecnológico, siempre hay un arriero mbarete que no le teme a nada. El mismísimo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, saltó al ruido y rechazó de entrada cualquier posibilidad de pausar el desarrollo de la IA. Fiel a su estilo directo y sin filtro, el mandatario norteamericano tachó de “fuerzas negativas” a todos aquellos que andan lloriqueando por regulaciones y frenos.
Para Trump, la cosa es clara y no hay tiempo que perder: argumenta que cualquier intento de parar o ralentizar la tecnología solo servirá para regalarle una feroz ventaja estratégica a China. Así que, entre el miedo apocalíptico de Gates y el apuro geopolítico de Trump, la IA sigue marchando con todo. ¡A prepararse, porque se viene el sarambi tecnológico!
