El Ministerio de Salud Pública implementará un sistema de control estricto sobre el rendimiento del personal médico del sector público, con especial foco en aquellos cuyos ingresos mensuales superen los G. 20.000.000. Así lo anunció el ministro de Salud, Isaías Fretes, durante su comparecencia ante la Comisión Bicameral de Presupuesto del Congreso, donde defendió la necesidad de vincular las remuneraciones altas con resultados concretos en la atención sanitaria.
El secretario de Estado argumentó que, si bien los profesionales del sistema público pasarán a percibir mejores salarios, esto exige una contraprestación equivalente en servicio a los pacientes. Según el titular de la cartera, la medida busca garantizar que los recursos destinados a sueldos se traduzcan en una atención efectiva en los hospitales del país.
Demasiado bien para un sistema público. Consecuentemente, tiene que haber un control estricto.
Reportes de productividad y fin al «marcar y tomar tereré»
Para operativizar esta disposición, la cartera sanitaria exigirá un reporte mensual detallado. Los jefes de cada servicio en los centros asistenciales serán los responsables de remitir las planillas de rendimiento de sus respectivos equipos. Fretes enfatizó que ya no será suficiente con registrar el ingreso y la salida en los relojes marcadores de las instituciones.
No sirve el hecho de ir a marcar y tomar tereré. Que me demuestre qué es lo que hizo.
El ministro reconoció que la rigurosidad de estos controles podría generar resistencia dentro del gremio médico y restarle simpatía a su gestión. No obstante, ratificó que la prioridad es transparentar el trabajo real y adelantó que la aplicación de sanciones en casos específicos servirá para alinear el comportamiento de todo el personal.
Exigen control de títulos ante casos de mala praxis
En paralelo al debate sobre el cumplimiento del horario y la productividad, en el ámbito de la salud pública se plantea la urgencia de realizar una revisión exhaustiva de las acreditaciones profesionales. Esta demanda surge ante la preocupación por denuncias de supuesta mala praxis y negligencia en los centros asistenciales.
Diversos sectores señalan que el control no debe limitarse únicamente a la carga horaria y la producción, sino que debe certificar la validez de los títulos académicos de quienes ejercen la medicina, garantizando que el personal a cargo de la salud de la población cuente con la formación técnica requerida.
