Los cuerpos de bomberos voluntarios de varios distritos del departamento de Alto Paraná enfrentan una crítica situación financiera que pone en riesgo el auxilio ante emergencias. Debido al retraso en el desembolso de los fondos municipales que les corresponden por ley, los cuarteles sufren para mantener sus servicios operativos. El impacto más grave se registra en Hernandarias, donde el Cuerpo de Bomberos Voluntarios K-3 suspendió completamente sus operaciones desde este lunes tras acumular nueve meses sin recibir recursos.
La compañía K-3 de Hernandarias reclama a la administración comunal una deuda aproximada de G. 180 millones correspondiente al ejercicio de este año. La falta de presupuesto derivó en que sus seis vehículos de emergencia queden fuera de servicio por diversos desperfectos mecánicos, sin posibilidad de financiamiento para las reparaciones. El último móvil operativo sufrió una avería definitiva luego de prestar servicio en un incendio forestal registrado en las inmediaciones de la Central Hidroeléctrica Acaray.
Hernandarias pierde su mayor fuerza de rescate
La suspensión del servicio del K-3 representa un escenario de alta vulnerabilidad para la comunidad. Se trata de la compañía de bomberos más grande de Hernandarias, que cuenta con 130 voluntarios activos y 34 años de trayectoria institucional. Según advirtió Aníbal Adorno, presidente de la nucleación, las otras dos compañías de bomberos que operan en el municipio también atraviesan severas dificultades financieras y corren el riesgo de dejar de operar si no se regularizan los desembolsos municipales.
Minga Guazú con cuartel cerrado y millonario atraso en CDE
El panorama de desatención municipal se replica en otros puntos del décimo departamento. En el municipio de Minga Guazú, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios K-122 reporta seis meses de transferencias atrasadas por parte de la intendencia local. La deuda acumulada en este distrito se estima entre los G. 150 millones y G. 170 millones, situación que ya obligó al cierre preventivo de su cuartel ante la imposibilidad de cubrir los gastos operativos básicos, combustibles e insumos de primeros auxilios.
Por su parte, en Ciudad del Este la deuda de la comuna con los bomberos asciende a una cifra considerablemente mayor, superando los G. 3.000 millones en transferencias pendientes desde diciembre del año pasado. De acuerdo con los reportes oficiales, el retraso en la capital departamental está vinculado a inconvenientes técnicos en la implementación del Sistema Integrado de Administración de los Registros Administrativos (Siara) y trámites de regularización de documentos. Como medida paliativa, la municipalidad esteña provee actualmente combustible para los móviles de emergencia.
Reclamo menor en Presidente Franco
Finalmente, en el municipio de Presidente Franco la brecha financiera es menor, pero igualmente afecta la planificación de los servicios de rescate. Los bomberos locales reclaman el pago de los meses de julio y agosto, lo que representa una deuda global de unos G. 30 millones por parte de la administración municipal.
La falta de respuestas de las distintas intendencias de Alto Paraná precariza el servicio de seguridad civil en la región, dejando a distritos enteros con una capacidad de respuesta reducida o nula ante la ocurrencia de siniestros viales e incendios.
