La Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (Sedeco) emitió una prohibición de comercialización y uso del juguete infantil denominado Squeezy Dumplings. La medida de urgencia se adoptó tras confirmarse que el producto presenta un grave riesgo químico para la salud de los niños, debido a la presencia de sustancias nocivas en su composición.
La intervención del regulador paraguayo no es casual ni preventiva de oficio; responde a una alerta internacional emitida originalmente por las autoridades sanitarias y de consumo del Reino Unido. Este caso vuelve a poner bajo la lupa la eficacia de los controles fronterizos y de importación en nuestro país, donde el consumidor final suele quedar expuesto a productos rechazados en mercados con estándares de vigilancia más estrictos.
El peligro invisible del benceno
El argumento técnico que sostiene la resolución de la Sedeco es contundente. Según los análisis laboratoriales remitidos en la alerta británica, la capa exterior del juguete contiene una concentración de benceno de 20 mg/kg. El benceno es un hidrocarburo aromático altamente tóxico, clasificado como carcinógeno humano, cuyo uso en productos de contacto directo —y más aún en objetos destinados al público infantil— está severamente restringido a nivel global.
La exposición a este compuesto químico, ya sea por vía cutánea al manipular el objeto o por vía oral —una conducta habitual en niños pequeños—, representa un peligro inaceptable para la salud. Frente a esta situación, la autoridad de aplicación instó formalmente a las familias paraguayas a suspender de forma inmediata el uso de estos juguetes si ya los hubieran adquirido.
Orden de retiro y la responsabilidad comercial
La disposición oficial de la Sedeco no se limita a la advertencia doméstica. La institución ordenó a todos los comercios del territorio nacional el retiro inmediato de las unidades de Squeezy Dumplings de sus góndolas, exhibidores y canales de venta digital. El retiro debe ser total y efectivo para garantizar que ningún ejemplar continúe al alcance del público.
Este escenario plantea una pregunta de fondo sobre la cadena de responsabilidades en el comercio local. ¿Cómo ingresan estos artículos al mercado paraguayo sin una verificación previa de sus componentes? La dependencia recurrente de alertas extranjeras evidencia que los filtros aduaneros y sanitarios de importación siguen actuando como reactivos y no como barreras preventivas, dejando la seguridad de los consumidores supeditada a la detección tardía.
