Las intensas precipitaciones registradas entre el fin de semana y el inicio de esta semana agravaron la crisis hídrica en el departamento de Alto Paraná. Mientras los primeros días del evento la afectación se concentraba en el sector 2 del barrio San Rafael, el nivel del agua escaló este lunes hasta alcanzar la cota 115 sobre el nivel del mar, cubriendo por completo decenas de viviendas en las zonas más vulnerables de la región.
El impacto del temporal afectó a diversos puntos de la capital departamental tras el desborde de arroyos y el anegamiento de áreas bajas. Los reportes oficiales y testimonios locales confirman familias perjudicadas en los barrios Che la Reina, Fátima, San Agustín y 23 de Octubre, además de sectores periféricos de los municipios de Presidente Franco y Hernandarias.
Operativos de rescate e insumos de emergencia
Durante toda la jornada del lunes, equipos de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), bomberos y personal logístico de la entidad Itaipú Binacional desarrollaron tareas de evacuación bajo lluvia continua. Los damnificados fueron trasladados en camiones hacia zonas altas y predios acondicionados para albergues temporales, donde se inició la entrega de asistencia alimentaria.
A pesar de las alertas preventivas emitidas en días previos en sectores como San Rafael, la evacuación fue paulatina. Varios pobladores prefirieron permanecer en sus inmuebles ante el temor de sufrir robos o pérdidas de enseres, lo que forzó posteriores traslados de urgencia en medio de la crecida, con el consecuente daño de gran parte de sus pertenencias.
Falta de refugios y pronóstico adverso
Pobladores afectados manifestaron la urgencia de contar con materiales de protección para el resguardo de sus bienes rescatados. Según indicó José Resquín, vecino y trabajador de la zona, tan solo en su sector se contabilizan cerca de 300 familias damnificadas que requieren la provisión prioritaria de carpas y chapas para instalarse de manera provisoria.
“La necesidad más indispensable en estos momentos es la provisión de carpas e insumos para montar albergues temporales que protejan de las inclemencias del tiempo los objetos de valor que lograron rescatar”
El panorama meteorológico no prevé un alivio inmediato a corto plazo. Informes de la Dirección de Meteorología e Hidrología señalan que los efectos asociados al fenómeno de El Niño mantendrán marcas de precipitaciones por encima del promedio hasta el mes de febrero, estimándose una estabilización del patrón climático recién entre los meses de abril y junio.
