El avance progresivo del río Paraná y las intensas lluvias caídas en varios puntos del territorio nacional volvieron a poner a prueba la capacidad de respuesta Logística del Estado paraguayo. Frente a la emergencia que afecta a cientos de familias en localidades ribereñas, el Ministerio de Defensa Nacional dispuso la apertura de los cuarteles e instalaciones militares para funcionar como albergues transitorios, en coordinación con la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y las Fuerzas Militares.
La medida busca anticiparse a un escenario de mayor complejidad en zonas críticas como Alto Paraná y Ñeembucú, donde la crecida de las aguas ya obligó a evacuar a numerosos pobladores. Más allá de la respuesta inmediata que exige la coyuntura, la situación reabre la discusión sobre la efectividad de los protocolos de contingencia y la dependencia histórica de la infraestructura militar para suplir las carencias del sistema civil de protección social en momentos de desastre natural.
Instrucciones directas y evacuaciones nocturnas
Según informó el ministro de Defensa, general Óscar González, las unidades militares apostadas en las regiones afectadas recibieron la indicación de actuar de oficio ante cualquier requerimiento de la población local, sin necesidad de aguardar trámites burocráticos u órdenes jerárquicas adicionales. La directiva apunta a reducir los tiempos de respuesta en situaciones donde minutos de demora representan pérdidas materiales totales o riesgos para la vida.
“No hay que dudar un segundo para acudir a los militares y los militares no van a dudar tampoco un segundo en responder”
En sectores vulnerables como la zona de Hondas, los equipos de rescate debieron ejecutar tareas de evacuación durante la noche y la madrugada. El titular de Defensa citó el caso particular de una familia que debió ser auxiliada a las 3:00 de la mañana, cuando el agua ya ingresaba a su vivienda. En contraste, en la localidad de Cerrito, departamento de Ñeembucú, la preventiva colaboración de los vecinos permitió concretar traslados con margen de seguridad antes de que el cauce alcanzara los niveles críticos.
Desafíos logísticos en el territorio
El operativo dejó en evidencia las dificultades de acceso que imponen las zonas anegadas. En Ciudad del Este, por ejemplo, el porte de los camiones pesados impidió su maniobrabilidad por las calles anegadas, lo que obligó al uso de camionetas de menor tonelaje pertenecientes a la Armada Paraguaya, a la Tercera División de Infantería y a la entidad binacional Itaipú.
El destino de los afectados muestra una pauta habitual en este tipo de crisis climáticas: una franja importante de las familias desplazadas optó por refugiarse de forma temporal en casas de parientes, mientras que otra parte fue trasladada a los albergues habilitados por las municipalidades y la gobernación, bajo la gestión operativa de la SEN y el soporte de las Fuerzas Armadas.
El Ministerio de Defensa confirmó que el plan de respuesta contempla también previsiones para el área central del país, manteniendo la disponibilidad de los predios militares. La recurrencia de estos fenómenos hidrológicos plantea una interrogante de fondo: en qué medida la asistencia técnica y logística de las Fuerzas Armadas debe ser un recurso extraordinario de auxilio o si, en la práctica, se convirtió en el único engranaje del Estado capaz de sostener la contención social ante las inclemencias del clima.
