La pronunciada caída del dólar en el mercado local dejó de ser una buena noticia para la cotización de los insumos importados y se convirtió en un severo dolor de cabeza para el sector productivo nacional. La apreciación del guaraní frente a la divisa estadounidense ya provocó pérdidas estimadas en US$ 349 millones para el sector ganadero paraguayo, al tiempo que pone en riesgo la capacidad de inversión de los establecimientos y amenaza la estabilidad de una masa laboral que abarca a unos 300.000 trabajadores. El problema de fondo no radica únicamente en una oscilación cambiaria más, sino en la asimetría estructural de un modelo donde el productor liquida sus exportaciones en moneda extranjera, pero sostiene su estructura operativa cotidiana en guaraníes.
Asimetría cambiaria y números en rojo
La mecánica del desfasaje es directa y golpea de lleno la rentabilidad del campo. Según explicó Mario Balmelli, presidente de la Comisión de Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), los ganaderos cobran sus ventas a los frigoríficos en dólares, pero afrontan la mayor parte de sus costos fijos y salarios en la moneda nacional. Al momento de realizar la conversión cambiaria para cubrir la operatividad diaria, el margen de rentabilidad se diluye.
El dirigente gremial detalló que la depreciación acumulada de la divisa se ubica entre un 28% y un 30%. En términos prácticos, esta brecha implica que los productores perciben un ingreso efectivo sensiblemente menor al previsto al inicio de la zafra.
“Cuando nos vamos a cambiar esos dólares, realmente tenemos más de 25% menos de ingresos”
, puntualizó Balmelli, al precisar que el perjuicio económico calculado para el sector primario alcanzaba los US$ 349 millones al cerrar los primeros días de septiembre.
Esta menor liquidez condiciona de forma directa la planificación de mediano y largo plazo. La ganadería requiere inversiones constantes en genética, infraestructura, pasturas y sanidad animal, procesos que exigen previsibilidad financiera. La volatilidad actual paraliza proyectos de expansión y obliga a las empresas pecuarias a reestructurar sus presupuestos operativos para priorizar la supervivencia financiera sobre el desarrollo productivo.
El impacto en el empleo rural y las asimetrías regionales
El eslabón más débil de este ajuste corre el riesgo de trasladarse al factor humano. El sector pecuario genera alrededor de 300.000 puestos de trabajo directos e indirectos en todo el territorio nacional, constituyéndose en uno de los principales sostenes económicos del interior del país. Desde la ARP advierten que la persistencia del escenario cambiario actual forzará a las patronales a aplicar recortes de personal en aquellas áreas consideradas prescindibles dentro de la estructura operativa de los estancias.
Si bien desde el gremio aclararon que no se prevé un despido masivo e indiscriminado, la desvinculación gradual de mano de obra se perfila como la vía rápida para amortiguar la merma de ingresos. En zonas rurales donde las opciones de reabsorción laboral son escasas, la reducción de planillas en los establecimientos pecuarios repercute de manera directa en el comercio y los servicios locales.
A esta coyuntura se suma la preocupación por la competitividad relativa del país. Balmelli calificó la situación como
“absolutamente disruptiva y anormal”
, argumentando que el guaraní mostró un fortalecimiento frente al dólar mucho más acentuado que el de otras monedas de la región. Esta disparidad deja a los exportadores paraguayos en desventaja frente a competidores vecinos que operan con esquemas cambiarios más flexibles o devaluaciones adaptadas a la coyuntura global.
El reclamo al equipo económico
Ante la gravedad de las cifras reportadas, diversos gremios de la producción ultiman los detalles de un encuentro con el equipo económico del Gobierno para exponer el diagnóstico del sector y exigir medidas de contención. La posición de los productores es clara: consideran que el Estado debe intervenir o articular herramientas macroeconómicas que eviten que el costo de la apreciación monetaria recaiga exclusivamente sobre el aparato productivo exportador.
“Hay que existir una herramienta que permita que el Paraguay defienda al sector agropecuario”
, aseveró el titular de la Comisión de Carne de la ARP, subrayando el peso específico que el campo representa para el Producto Interno Bruto (PIB) y el ingreso de divisas al tesoro nacional.
El dilema expone una tensión clásica en la política económica local: la búsqueda de una inflación baja mediante un guaraní fuerte frente al costo de restar competitividad al motor agroexportador. Resta ver si el Gobierno optará por mantener la neutralidad monetaria o si cederá ante el reclamo de un sector que advierte que, sin ajustes en la variable cambiaria, el frenazo en la inversión y el empleo será inevitable.
