La senadora Zenaida Delgado tiene redactada su nota de renuncia y sopesa dar un paso al costado antes de que el pleno del Senado trate su eventual expulsión. La decisión final, según confirmó su abogado defensor Óscar Tuma, no solo responde a un estricto cálculo político sobre la cantidad de votos en su contra, sino también a un entorno familiar que busca frenar la exposición pública y preservar la intimidad del círculo cercano de la legisladora.
El escenario institucional ingresó en una fase decisiva este lunes. Delgado fue convocada a las 15:00 para ejercer su defensa ante la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. De esta reunión saldrá el dictamen que servirá de insumo para la sesión ordinaria programada para el próximo miércoles, donde se pretende discutir la pérdida de investidura. La maniobra parlamentaria plantea un dilema recurrente en el Congreso: sostener un proceso sancionatorio hasta sus últimas consecuencias o facilitar una salida política negociada mediante la dimisión.
El trasfondo familiar y la estrategia legal
La estrategia defensiva de la senadora combina la réplica jurídica con la posibilidad cierta del repliegue. En declaraciones a la emisora 730 AM, el abogado Óscar Tuma explicó los motivos que empujan a la parlamentaria a considerar su salida anticipada de la Cámara Alta. La presión del entorno afectivo apunta a evitar que el debate legislativo derive en una indagación escabrosa sobre su vida privada.
“Ella está con su carta de renuncia redactada, pero no presentada; es una decisión personal; ella tiene una gran presión familiar”, afirmó Tuma.
El letrado agregó que los parientes de la legisladora le solicitaron expresamente formalizar el retiro de la banca para impedir que se siga profundizando en el relacionamiento y la intimidad de los involucrados. De confirmarse que los sectores de la oposición y sus aliados reúnen la mayoría necesaria para expulsarla, la senadora formalizaría su renuncia en la misma tarde del lunes, tan pronto concluya la audiencia de descargos.
El debate reglamentario sobre las mayorías
Más allá de la controversia personal, el caso reabre un litigio legal de fondo sobre el procedimiento aplicable para revocar el mandato de un legislador. Durante su presentación ante la comisión, la defensa de Delgado solicitará precisión exacta sobre el reglamento y la mayoría requerida para tramitar la pérdida de investidura, un punto donde la normativa interna y el texto constitucional suelen colisionar.
Por un lado, la Constitución Nacional contempla la aplicación de una mayoría simple para la remoción de un congresista. Sin embargo, el Senado aprobó una modificación reglamentaria el 18 de diciembre de 2023, elevando la vara a 30 votos afirmativos para concretar una expulsión. Esta brecha normativa genera incertidumbre sobre las reglas de juego aplicables en el plenario y servirá como eje técnico en los cuestionamientos de la defensa.
La eventual dimisión de Delgado evitaría a la Cámara de Senadores el costo político de dirimir una nueva expulsión mediante reglas de juego controvertidas. La resolución del caso, que se definirá en las próximas horas, pondrá a prueba una vez más la efectividad de las mayorías parlamentarias frente a los límites éticos y legales del ejercicio del cargo.
