La designación de Juan Carlos Baruja Fernández como nuevo ministro de Obras Públicas y Comunicaciones marca el primer movimiento de peso en el mapa del Poder Ejecutivo tras el recambio en la Presidencia de la República. Mediante un decreto oficializado en noviembre de 2026, el presidente Pedro Alliana dispuso el relevo de Claudia María de la Paz Centurión Rodríguez y confió la conducción del MOPC a un cuadro político con recorrido en la gestión pública, pero que enfrenta ahora el desafío de administrar la cartera con mayor capacidad de ejecución presupuestaria del país.
El decreto firmante formaliza el cese de funciones de Centurión, a quien la administración saliente agradeció por los servicios prestados, e instruye el refrendo de la norma por parte del Ministerio del Interior. Más allá del trámite protocolar, el trasfondo de esta decisión expone la necesidad de la nueva conducción nacional de reordenar las piezas del Gabinete tras la destitución de Santiago Peña vía juicio político, reubicando a figuras de confianza en áreas clave para la inversión estatal.
De la solución habitacional a la gran infraestructura
El traslado de Baruja desde el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) hacia el MOPC implica mover a un administrador que venía ejecutando el programa Che Róga Porã, la bandera habitacional del periodo previo. Sin embargo, el salto institucional no es menor. Pasar de la política de vivienda a las obras públicas significa asumir la responsabilidad sobre el desarrollo vial, los grandes proyectos de infraestructura pública y la relación estratégica con los contratistas del Estado.
Baruja, de profesión ingeniero civil por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), cuenta con una especialización en Tecnología y Administración de la Construcción y una maestría en Planificación y Conducción Estratégica Nacional. Si bien su perfil técnico responde a las exigencias operativas de la materia, su trayectoria demuestra un peso predominantemente político dentro de la estructura gubernamental.
Un recorrido político de largo aliento
El nuevo titular del MOPC no es un recién llegado a la función pública. Su trayectoria abarca diversos niveles de representación local y nacional que explican su permanencia en los círculos de decisión:
- Ejerció como intendente de Paraguarí durante dos periodos consecutivos.
- Ocupó la asesoría de la Presidencia de la República entre 2013 y 2016, bajo el mandato de Horacio Cartes.
- Estuvo al frente del Ministerio de Agricultura y Ganadería entre 2016 y 2017.
- Fue gobernador del departamento de Paraguarí durante el periodo 2018-2023.
- Resultó electo senador nacional para el periodo 2023-2028, banca a la que solicitó permiso para asumir en el MUVH en agosto de 2023.
Este bagaje ubica a Baruja como un operador con amplio conocimiento de la burocracia estatal. Sin embargo, dirigir el MOPC exige algo más que muñeca política: requiere velocidad de ejecución, transparencia en las licitaciones y una capacidad analítica para priorizar obras de impacto real sobre el aparato productivo.
El fin de una gestión histórica y los interrogantes a futuro
La salida de Claudia Centurión cierra una etapa particular en la institución. Centurión había asumido en agosto de 2023 convertida en la primera mujer en encabezar la cartera de Obras Públicas en la historia del Paraguay. Su salida deja el balance habitual de las transiciones de gobierno: la necesidad de verificar la continuidad de las licitaciones vigentes y la ejecución de los fondos presupuestados.
La llegada de Baruja a Obras Públicas abre preguntas de fondo para la economía del país. ¿Mantendrá el MOPC la misma hoja de ruta en materia de licitaciones de infraestructura o se reorientarán las prioridades de gasto hacia proyectos de menor envergadura pero mayor impacto político territorial? En un contexto de ajuste institucional, el éxito o fracaso del nuevo ministro no se medirá por su capacidad de negociación política, sino por la eficiencia con la que concrete cada kilómetro de ruta y cada obra presupuestada.
