El terror, 21 años después

Una calurosa mañana del 22 de diciembre de 1992, una comitiva judicial encabezada por el entonces juez penal José Agustín Fernández allanó una dependencia de la Policía en la ciudad de Lambaré y encontró el llamado ‘archivo del terror’. El comandante de la Policía, Francisco Alvarenga, ahora prohíbe la entrada a la prensa.

 

 

 

Una fosa en el fondo del predio de la Sección Producciones de la Policía Nacional era el sitio donde hacía unos días estaban quemando papeles, carpetas y otras cosas más que habían sido traídas desde el Departamento de Investigaciones.

Esa situación llamó la atención al subjefe de la dependencia de aquel momento, el comisario Ismael Aguilera, quien el 21 de diciembre, tras preguntar qué se estaba quemando en el lugar, recibió la respuesta de que eran papeles que se trajeron de Investigaciones.

El hecho le pareció extraño y la situación muy delicada. Como no podía hacer la denuncia ante sus superiores, decidió contactar con el entonces diputado Francisco José de Vargas, quien era presidente de la comisión de DD.HH. de la Cámara de Diputados.

“No podía contar lo que estaba pasando a mis superiores, ya que ellos fueron los que ordenaron la quema de esos documentos, por eso decidí escribir una nota a mano en hojas de cuaderno y le entregué a una persona para que le haga llegar a De Vargas”, recuerda el comisario Aguilera.

El 22 de diciembre, una vez que el diputado De Vargas comunicó al juzgado de turno la denuncia del comisario, se realizó el allanamiento en la dependencia policial.

GALPÓN

Se llegó hasta el fondo del lugar, en un galpón, y se encontró que un montón de documentos y libros estaban apilados bajo llave. Al ser revisados, resultaron ser informes policiales y fichas de detenidos durante el régimen dictatorial de Alfredo Stroessner.

Siguiendo lo relatado por el comisario Aguilera, también se encontró el sitio donde se estaban quemando las evidencias, gran parte de las cuales ya eran cenizas; sin embargo, lo que todavía no fue a parar al fuego resultó ser contundente y fue usado como cabeza de procesos judiciales por delitos de lesa humanidad contra varios torturadores que fueron juzgados y condenados.

El juez Fernández dispuso que, para resguardo de las evidencias, todo lo requisado fuera llevado hasta el Palacio de Justicia, donde hasta hoy están en lo que es conocido como el «archivo del terror».

CASTIGO

Como era de esperarse, el comisario Ismael Aguilera, quien dejó entrar a la comitiva judicial, fue sancionado y enviado al interior del país, a una comisaría, donde tuvo que someterse a recibir órdenes de oficiales menos antiguos que él.

“Yo fui castigado y relegado de mi cargo de subjefe de la Sección Producciones de la Policía Nacional. Poco después, ya fui pasado a retiro. El dato sobre el lugar donde estaba el archivo del terror lo di yo y no otras personas que hoy se atribuyen el logro. Lo que sucede es que en esa época, cuando apenas se respiraba los primeros aires de democracia, era difícil que yo saliera a hacer esa denuncia”, recordó Aguilera.

El comisario, ahora retirado, lamenta que gente como Martín Almada se haya embanderado con este hallazgo e hilado una serie de mentiras a través del tiempo, para ir sacando provecho de los «archivos del terror».

“Martín Almada miente, y la mentira tiene patas cortas. El que dio aviso de la situación de la quema de documentos fui yo. Luego salió Almada a decir que hacía tiempo venía investigando el caso y que se enteró a través de una publicación en una revista de la Policía del lugar donde estaban los archivos. Nada más falso que eso; cómo una revista de la Policía va a dar detalles como esos”, apuntó el comisario Aguilera.

El comisario Aguilera asegura que en el predio, aparte de haber llevado papeles y documentos para quemar, también fue testigo de que llevaban cadáveres para ser sepultados en el lugar.

“Acá solían traer los famosos ‘paquetes’ que eran llevados al fondo de esta propiedad, que es grande. En el fondo ahora hay un tinglado con un cementado y debajo seguro que hay muchos cuerpos de desaparecidos”, comentó Aguilera.

PROHIBICIÓN

Un equipo periodístico de ABC Color llegó al sitio donde se encontraron los «archivos del terror», en Lambaré, donde actualmente está el Departamento de Control de Automotores, en compañía del comisario Aguilera, pero por orden del comandante de la Policía Nacional, comisario Francisco Alvarenga, se prohibió la entrada de la prensa.

“Sin una orden escrita del comandante Alvarenga, está prohibida la entrada al lugar”, explicó el agente de guardia.

Cuando se les explicó que solo se quería tomar unas fotos del sitio del hallazgo, los responsables del lugar esgrimieron excusas, hasta que finalmente señalaron que ahí estaban preparando un brindis de fin de año y por eso no se dejaba ingresar a la prensa.

Fuente: ABC Color