El acceso al primer empleo formal se mantiene como uno de los desafíos más complejos para la población joven en Paraguay. Aunque los indicadores generales del mercado de trabajo muestran avances en los niveles de formalización, la transición de la educación al empleo de calidad sigue encontrando obstáculos severos para quienes buscan ingresar por primera vez a una actividad remunerada y regulada.
Las principales trabas identificadas se concentran en las altas exigencias de los empleadores, quienes suelen requerir experiencia previa incluso para puestos de nivel inicial. Esta contradicción deja a miles de jóvenes en un círculo vicioso donde no pueden conseguir trabajo por falta de experiencia, y no adquieren experiencia por la falta de oportunidades de contratación.
Capacitación y brecha de oportunidades
Además de la experiencia previa, las demandas de capacitación técnica y profesional actúan como filtros excluyentes. La brecha entre las habilidades que demanda el sector privado y la formación con la que egresan los jóvenes del sistema educativo formal profundiza la dificultad para acceder a puestos estables y con seguridad social.
Esta situación afecta de manera directa las proyecciones de desarrollo del país, considerando que el bono demográfico representa una oportunidad clave para el crecimiento económico, siempre que se logre canalizar esta fuerza laboral hacia el sector formal.
