Pacientes renales trasplantados se movilizaron frente al Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) para exigir la provisión de medicamentos inmunosupresores, insumos indispensables para evitar el rechazo de los órganos implantados. Los manifestantes denunciaron que el faltante de estos fármacos se arrastra desde hace aproximadamente ocho meses y que las entregas que realiza la previsional de forma ocasional resultan insuficientes para cubrir la demanda.
El presidente de la Asociación de Pacientes Renales, Pedro Cáceres, explicó que los inmunosupresores deben ser consumidos diariamente y de por vida por quienes recibieron un trasplante renal para garantizar la viabilidad del órgano.
“Son medicamentos que nosotros no podemos existir sin eso. Por día tenemos que tomarlos”, señaló Cáceres durante la movilización.
El riesgo de volver a diálisis
La mayor preocupación de la organización radica en las consecuencias médicas de interrumpir el tratamiento de manera abrupta. Según el representante de los pacientes, actualmente hay personas que llevan entre cuatro y cinco días sin consumir sus dosis debido a la falta de stock en la farmacia de la previsional. Esta situación puede alterar los resultados de los análisis clínicos, comprometer el funcionamiento del riñón y obligar al asegurado a retornar al tratamiento de diálisis.
Cáceres detalló la complejidad de su esquema diario para graficar la dependencia de los fármacos. Explicó que consume un total de 14 medicamentos por día, de los cuales cuatro son inmunosupresores clave para evitar que su cuerpo rechace el riñón trasplantado.
Precios inaccesibles en el sector privado
La escasez en el sector público traslada la carga financiera directamente a las familias de los asegurados. En las farmacias del sector privado, el costo de algunas cajas de inmunosupresores oscila entre G. 2.500.000 y G. 5.000.000, montos que resultan imposibles de costear de forma mensual para la mayoría de los pacientes.
Ante este escenario, los afectados recurren a la solidaridad y al intercambio de reservas personales para paliar la crisis. Como ejemplo, el vocero citó el caso de un paciente que viajó desde la localidad de Puente Kyjhá y, al no encontrar micofenolato en el IPS, tuvo que ser asistido por otros compañeros que juntaron tabletas de sus propios tratamientos para auxiliarlo.
Cuestionan la comunicación oficial
Desde la asociación criticaron los anuncios de las autoridades de la previsional sobre el ingreso de nuevos lotes de medicamentos. Cáceres calificó de “propaganda” las comunicaciones oficiales, argumentando que las partidas que ingresan, de entre 7.000 y 9.000 unidades, se agotan rápidamente y no representan una solución definitiva para el volumen de pacientes.
“Nos cansamos de presentar notas, nos cansamos de reuniones con autoridades acá del IPS y ya no va más”, manifestó el dirigente.
De acuerdo con los registros de la organización, en el país existen aproximadamente 280 pacientes trasplantados en esta situación, de los cuales unos 230 se encuentran organizados y en comunicación constante para coordinar acciones ante la falta de respuestas institucionales.
