Organizaciones de estudiantes secundarios y universitarios mantuvieron un encuentro en la Cámara de Diputados para exponer las principales problemáticas que afectan su permanencia en el sistema educativo. Las intervenciones de los jóvenes se centraron en tres ejes urgentes: el deterioro de la salud mental, el abandono de los estudios por falta de recursos económicos y las dificultades diarias para costear y acceder al transporte público.
Durante la audiencia, los voceros estudiantiles señalaron que las barreras económicas actuales actúan como un filtro que excluye a miles de jóvenes de las aulas. La falta de oportunidades y el costo de vida obligan a muchos alumnos a priorizar el mercado laboral informal por sobre su formación académica, lo que se traduce en altos índices de deserción tanto en la educación media como en el nivel superior.
Otro de los puntos críticos señalados fue la crisis del transporte público, un servicio deficiente que impacta directamente en la rutina y el bolsillo de los estudiantes. Los jóvenes denunciaron las dificultades para el usufructo del medio boleto estudiantil y las largas horas de espera en las paradas, factores que precarizan la calidad de vida y restan tiempo de estudio.
Finalmente, se hizo especial énfasis en la necesidad de contar con asistencia psicológica efectiva dentro de las instituciones educativas. Los representantes afirmaron que la salud mental de la población estudiantil se encuentra resentida y que el sistema público actual no da abasto ni ofrece las garantías necesarias para contener a quienes atraviesan cuadros de ansiedad, depresión o estrés derivado de la vulnerabilidad social.
