El Complejo de Humedales de Ñeembucú sufrió una disminución alarmante en su superficie de agua permanente durante las últimas cuatro décadas. Según una investigación científica publicada recientemente en la revista especializada Land, este ecosistema perdió un 18,10 % de su cobertura hídrica entre 1985 y 2023, lo que representa una reducción de casi 149.000 hectáreas en el periodo analizado.
El trabajo de monitoreo espacial identificó que el retroceso del agua no responde a un evento aislado, sino a un proceso paulatino impulsado por factores ambientales y humanos. Los investigadores señalan que la combinación de sequías prolongadas, el incremento sostenido de las temperaturas medias y la expansión de las actividades agrícolas son las causas principales del deterioro del ecosistema en el sur del país.
Impacto ambiental y la necesidad de conservación
La pérdida de agua en el territorio impacta directamente en la biodiversidad local y en la capacidad del suelo para regular las inundaciones y sostener las fuentes de agua dulce de la región. El reporte advierte que el retroceso de estas áreas húmedas pone en riesgo los servicios ecosistémicos que el complejo brinda a las comunidades locales y a la fauna nativa.
Ante este panorama, el estudio científico plantea la necesidad urgente de diseñar y aplicar medidas de protección más rigurosas. Las recomendaciones apuntan a reforzar el control sobre el cambio de uso de suelo, establecer políticas de gestión integral de los recursos hídricos y fomentar la restauración de las zonas degradadas dentro del departamento de Ñeembucú.
